Coco, que antes de llegar a la capital levantina en 1978 fue actor circense, ya había tratado de escapar anteriormente.
Esta vez, el único chimpancé macho de este zoo aprovechó un descuido durante las tareas de limpieza para intentarlo con toda su prole: su pareja Mirinda, y sus cuatro crías, Chispa, Pascualín, Kate y la más pequeña, que aún no tenía nombre.
Tan enfadado estaba este chimpancé de carácter agresivo que cuando la policía llegó a las proximidades del zoo - a cuyas puertas había unos 320 niños esperando para una visita educativa - decidió abatirlo a tiros.
Después, Mirinda y los cuatro huérfanos volvieron a la jaula sedados con dardos tranquilizantes.
'Se les ve muy tristes, pero habrá que esperar unos días para ver cómo evolucionan', dijo a Reuters una portavoz del zoo.


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