Todas las personas que participen en el cónclave para elegir nuevo Papa, que comenzará el día 18, (menos los cardenales, que lo harán en otro momento) tendrán que prestar juramento con el que se comprometen a guardar secreto sobre todo lo que allí suceda. La ceremonia de juramento se celebrará el viernes 15 de abril para, entre otros, los médicos y enfermeros; el personal encargado de las instalaciones vaticanas y mantenimiento, así como los encargados del transporte de los cardenales y los ascensoristas del Palacio Apostólico.
Los cardenales reunidos en la novena congregación han analizado la
observancia del secreto sobre todo lo relacionado con la elección del próximo Papa. Los purpurados, que preparan el cónclave que comenzará el 18 de abril, repasaron el artículo IV de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, sobre la Sede Vacante y la elección del Romano Pontífice, referido al secreto que deben mantener todos los cardenales y cómo
asegurar que no se introduzcan grabadoras u otro tipo de transmisión audiovisual en la Capilla Sixtina donde se celebra el Cónclave.
El artículo IV contempla que mientras transcurra el cónclave los cardenales electores están obligados a no mantener correspondencia epistolar, conversaciones telefónicas o por radio con personas no autorizados en los edificios reservados a ellos.
Durante el cónclave, los cardenales electores no recibirán prensa diaria, escucharán programas radiofónicos o verán la televisión. Los purpurados tampoco podrán revelar noticias directas o indirectas sobre las votaciones o lo tratado.
Incluso una vez concluido el cónclave y elegido el nuevo Papa tampoco deberán contarlo, a no ser que el nuevo Pontífice haya dado su aprobación. Quien viole el secreto sobre el Cónclave incurre -según la normativa vaticana- en la pena de excomunión.
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