En un estudio de 24 países y regiones Handicap International dijo que estas polémicas armas, que esparcen explosivos sobre una zona amplia, han matado, herido o mutilado a 11.044 personas, de las que el 98 por ciento son civiles.
La escasez de información sobre víctimas en lugares como Afganistán, Irak y Vietnam supone que el total real pueda ser casi 10 veces mayor, añadió.
Alrededor del 27 por ciento son víctimas infantiles, sobre todo niños, que estaban trabajando o jugando en zonas donde había explosivos que no habían explotado con el impacto.
'Durante 30 años los gobiernos han fracasado a la hora de atender el daño desproporcionado y a largo plazo que estas armas causan a las poblaciones civiles', manifestó en un comunicado Angelo Simonazzi, director general de la agencia.
Las bombas de racimo fueron utilizadas recientemente por Israel en la guerra que mantuvo durante 34 días contra la guerrilla chií libanesa de Hezbolá.
La ONU estima que unos 100.000 pequeños explosivos no llegaron a detonar en Líbano, de los que la mayoría se lanzaron en las últimas 72 horas del conflicto, que acabó en el alto el fuego del 14 de agosto.
Según Handicap International, todavía provocan entre dos y tres muertos al día en el sur del país.
Otros lugares de los que habla el informe, calificado por la agencia como el primer intento de reunir datos sobre víctimas de bombas de racimo en todo el mundo, son Chad, Laos, la región rusa de Chechenia y Kosovo.
Handicap International es una de las principales organizaciones que piden una prohibición de estas armas similar a la que se impuso en 1997 sobre la utilización de minas antipersonales.


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