Sin embargo, los expertos recomiendan conservar la cabeza fría y realizar todas las visitas que se consideren necesarias para sopesar hasta el más mínimo detalle. No basta con que la casa en sí nos guste, hay muchos factores a tener en cuenta para evitar que luego nos pasen factura.
En qué fijarse
Seguridad: Por muchas excusas que pongan los propietarios, es imprescindible visitar la vivienda de día y de noche. El ambiente en las calles puede variar mucho.
Transporte: La presencia del metro o del autobús cerca del edificio y el acceso desde su calle a las principales vías de la ciudad también es importante.
Vecinos: Conviene pasear por el barrio para ver qué tipo de gente lo habita, o en el caso de que se trate de una vivienda nueva, ver si ya hay vecinos instalados.
Aparcamiento: Si la casa no tiene, habrá que ver si es fácil aparcar en la calle y si existe algún tipo de limitación o pago. Tampoco vendrá mal informarse sobre los precios de los garajes en la zona.
Vistas: Conviene saber hasta qué altura se puede construir y qué planes existen de hacerlo, sobre todo si hay solares cerca.
Servicios: La cercanía de colegios, institutos o centros de salud puede ser determinante a la hora de elegir vivienda.
Esparcimiento: Es conveniente comprobar si hay instalaciones deportivas o parques cerca. Una zona de bares puede ser, según los gustos del comprador, una ventaja o un inconveniente.
Comercios: Es fundamental saber si el barrio tiene tiendas y si son más del tipo mercado tradicional o centro comercial. No está de más darse una vuelta para ver los precios de los productos de consumo cotidiano: pan, leche, carne, pescado...
Proyección de futuro
Además de las características presentes del entorno que rodea la casa que buscamos, hay que tener suficiente visión como para prever los posibles cambios, tanto para bien como para mal, que puede sufrir el barrio en el futuro. Esto es especialmente importante para aquellos que buscan hacer una inversión con la compra de la vivienda. Es fundamental comprobar los planes urbanísticos de la zona para ver si hay posibilidades de una gran revalorización del suelo a medio plazo. Lo más recomendable es acudir a la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento e informarse sobre los plazos, los presupuestos y la dotación presupuestaria del proyecto.
Libre de cargas
Si estamos interesados en comprar una vivienda de segunda mano, además del entorno tendremos que comprobar que no arrastra cargas económicas, que podemos acabar contrayendo como compradores. Lo primero es pedirle al vendedor los datos del Registro de la Propiedad, con los que tendremos que solicitar una nota simple de dominio y cargas. Esta nota contiene una descripción del inmueble, el nombre del propietario y si arrastra hipotecas, embargos, usufructos u otras deudas. Si todo está correcto, continuaremos las averiguaciones en la comunidad de propietarios. Lo mejor es preguntar directamente al presidente y al administrador si la vivienda en cuestión está al corriente de los pagos que como vecino le corresponden, si hay alguna derrama extraordinaria en el momento de la compra o si es previsible que se establezca pronto. El estado del portal o del ascensor pueden darnos muchas pistas en este sentido.


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