La jornada electoral, que se celebra el festivo de Todos los Santos - primera vez que no son un fin de semana -, comenzó a las 9 de la mañana y terminará a las 20.00, cuando se cierren los colegios electorales y se conozcan los primeros sondeos a pie de urna.
El reparto de escaños en las cuatro provincias es el siguiente: 85 diputados por Barcelona, 17 por Girona, 15 por Lleida y 18 por Tarragona.
En las últimas elecciones autonómicas, celebradas en 2003, CiU ganó en escaños al PSC (46 frente a 42) aunque tuvo un porcentaje de votos ligeramente menor (30,94% frente al 31,16% de la formación de Maragall). ERC obtuvo 23 representantes, el PP quince e ICV nueve.
En aquella ocasión, la participación fue de un 62,54 por ciento de los 5.307.837 millones de electores, 17.000 menos que en estos comicios.
La pluralidad de partidos hace que sean posibles varios pactos, aunque el sustituto de Pasqual Maragall será seguramente elegido entre el candidato de Convergencia i Unió (CiU), Artur Mas, o el del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), José Montilla.
La investidura como presidente de la Generalitat requiere el apoyo de un mínimo de 68 de los 135 diputados de la Cámara.
Las encuestas apuntan a una victoria de CiU, pero no con mayoría absoluta, por lo que no se descarta que se reedite el tripartito formado por el PSC con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Iniciativa per Catalunya-Verts (ICV), si logran sumar los votos suficientes para ello.
La VII legislatura catalana terminó un año antes de lo previsto debido a la salida del Gobierno catalán de ERC por diferencias sobre la reforma del Estatuto, que sí apoyó CiU tras un acuerdo en el que participó el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Mas ha asegurado que aspira a gobernar en solitario con acuerdos puntuales, y se ha comprometido ante notario a no establecer ningún pacto estable con el Partido Popular (PP), pero algunos ven posible un gran acuerdo entre CiU y el PSC.
El fracaso del tripartito costó la candidatura a Maragall, y los socialistas no se han decantado claramente durante la campaña a favor de un nuevo Gobierno de izquierdas, aunque previsiblemente sería la única posibilidad de que Montilla encabezara la Generalitat.
Por su parte, ERC quiere volver a ser la llave de cualquier posible coalición, por lo que tampoco ha cerrado la puerta a un pacto con los nacionalistas de Mas.
En estos comicios se presenta un partido nuevo, Ciutadans-Partit de la Ciudadanía, que aspira a reunir el voto no nacionalista que no encaja en ninguna de las formaciones tradicionales y que espera superar la barrera mínima del tres por ciento de los votos para entrar en el Parlamento catalán.
/Por Blanca Rodríguez y Teresa Larraz/


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