Les puedes ver saltando muros o de un barrote a otro por las tardes o los sábados en los alrededores del Museo de la Ciencia, el anfiteatro de Parquesol, los barrotes de la plaza del Lourdes o en la pasarela del Canal de Castilla (La Victoria). Pero no están haciendo el cabra, ni nada por el estilo. Entrenan.
«Para practicar parkour lo primero que necesitas es tener cabeza. Saber hasta dónde puedes llegar y a base de práctica ir superando cada día obstáculos más difíciles», cuentan Nacho y Ángel.
Se quejan de que alguna gente –«sobre todo señoras mayores», dicen–, les riñe. «Y algunas veces los seguratas del museo nos llaman la atención y nos toca salir por patas», comentan.
Saben que si estropean algo se les va a echar todo el mundo encima, pero sobre todo son conscientes de que no podrán volver a saltar sobre ello. Pero también se han encontrado con gente que les pide que repitan algún salto.
El parkour surgió en Francia cuando un chico de 15 años (David Belle) se aburría en su pueblo, Lisses, porque no tenía dónde jugar y su padre (ex combatiente) le dijo que por qué no probaba a saltar muros, bancos, barandillas… Y ahora es la referencia de todos los que lo practican.
Para empezar...
Si quieres practicarlo: Contacta en el correo: zeus_fire@hotmail.com.
Qué necesitas: Zapatillas de deporte, chándal, forma física y constancia.
Algunos saltos: El gato: apoyar las dos manos y saltar los pies por el medio. Pasavallas: saltar una valla con una mano apoyada. Pasamurallas: correr por la pared. Grimpear: escalada rápida por un muro.


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