Take-Two, la compañía de videojuegos que tuvo que enfrentarse al escándalo por una escena de sexo encubierto en Grand Theft Auto: San Andreas está siendo objeto de una nueva polémica en EEUU por su último título, Canis Canem Edit -antes llamado Bully-, en el que aparecen dos chicos besándose.
La polémica salió a la luz después de que la compañía lanzara el videojuego el 17 de octubre con una clasificación de "Adolescente", haciendo frente a protestas que intentaron sin éxito bloquear las ventas a menores de edad.
El protagonista de "Bully" es un chico de 15 años llamado Jimmy Hopkins, que debe defenderse con bates de béisbol, bombas fétidas y bolsas de canicas del acoso de sus compañeros de clase, en el internado 'Bullworth Academy'.
Aparte de eso, Jimmy puede ofrecer flores y dulces a las chicas a cambio de besos.
Pero también puede utilizar estas mismas tácticas con los chicos.
Si Jimmy se acerca a un chico alto y rubio con flores, el chico le dice. "Estoy caliente. Estás caliente. Hagámoslo", y después se besan.
Por su parte, los defensores de los colectivos homosexuales están encantados con el videojuego, que estuvo entre los 3 juegos más vendidos esta semana, según cifras de UBS.
"¡Progreso!", escribe un usuario en Gaygamer.net, que aplaudió este pequeño detalle que el estudio Rockstar Games ha incluido en el juego.


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