Su prolongado silencio mediático dio rienda suelta a rumores sobre la muerte del hombre que gobernó Cuba ininterrumpidamente desde el triunfo de la revolución de 1959 y es el único líder que conoce el 70 por ciento de los cubanos.
'Ahora vamos a ver qué dicen. Tendrán que resucitarme ¿no?', dijo Castro, de 80 años, en un mensaje grabado de cinco minutos transmitido por la televisión estatal.
Fueron las primeras imágenes en seis semanas de Castro, que el 31 de julio transfirió provisionalmente el poder a su hermano Raúl para recuperarse de una delicada operación intestinal.
En el vídeo, Castro aparece demacrado pero habla con claridad, lee, camina y asegura estar participando en las decisiones de Estado. El efecto fue inmediato.
'Ya era hora de que apareciera, porque la gente en la calle estaba preocupada y comenzaba a hablar. El Comandante quiso mandar un mensaje para dentro y -claro- también para los gringos', dijo Marga, ama de casa del barrio de Centro Habana.
Pero el Castro convaleciente es un pálido reflejo del omnipresente guerrero de uniforme verde olivo que hasta hace tres meses pronunciaba discursos de varias horas y dirigía todos los aspectos de la vida de los cubanos, desde la política exterior hasta la potencia de las bombillas de sus hogares.
No esta claro cuándo ni cómo volverá Castro al poder. La prensa oficial ha sugerido que en el futuro podría ocupar un puesto más simbólico y menos ejecutivo que el desempeñado durante el último medio siglo.
'Si fuera por mí, que viva 100 ó 200 años. Pero los cubanos sabemos que las leyes de la naturaleza son implacables y tarde o temprano sucederá', dijo Jorge, un taxista que se declara 'apolítico'.
FIDEL, OBSERVANDO EL FUTURO
Pocas cosas contradicen el clima oficial de 'normalidad' que se respira en Cuba desde que Raúl, el sucesor constitucional, tomó las riendas del país asegurando la continuidad del sistema socialista contra los pronósticos de Estados Unidos.
Los discursos oficiales ya no duran horas sino minutos, disminuyeron los actos políticos masivos y el Mercedes blindado de Castro ya no surca la ciudad a toda velocidad.
'Hubo mucha distorsión y bastante tontería. Para la prensa, parecía que el país estaba a punto de una hecatombe social y política. Y era el lugar más tranquilo de la tierra', dijo esta semana en España el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón.
'Es curioso cómo el propio Fidel Castro está observando, como espectador, cómo será la Cuba que habrá cuando él no esté', comentó Alarcón, uno de sus principales asesores.
Estados Unidos ha intensificado su cerco económico de más de 40 años, con la esperanza de frustrar la sucesión y hacer tambalear al gobierno comunista de la isla.
/Por Esteban Israel/.*.


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