A diez días de realizados los comicios generales, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció que los finalistas se enfrentarán el 26 de noviembre, tras resolver impugnaciones de los trece candidatos que participaron en los comicios del 15 de octubre.
Con el 100 por ciento de los votos escrutados, Noboa, un populista amante del libre mercado y autoproclamado enviado de Dios, alcanzó el 26,83 por ciento de los votos válidos, equivalentes a 1.464.251 sufragios.
Mientras que Correa, un seguidor de los postulados del presidente venezolano, Hugo Chávez, logró el 22,84 por ciento ó 1.246.333 votos, pese a sus anuncios de que ganaría la presidencia del país en la primera vuelta.
El tercer lugar fue para Gilmar Gutiérrez, hermano del ex mandatario Lucio Gutiérrez, con el 17,42 por ciento de los votos.
La diferencia entre Noboa y Correa asciende a 217.918 votos, según la corte electoral, que anuló el día de los comicios 47 urnas de una población costera por protestas de sus habitantes, sin que la decisión haya influenciado en los reportes finales.
Con el anuncio de los resultados, el TSE espera calmar los ánimos de los ecuatorianos por el escándalo desatado tras la contratación del consorcio brasileño E-Vote para realizar un conteo rápido el día de los comicios.
La empresa fracasó en el anuncio de los resultados preliminares por fallas técnicas, lo que provocó la ruptura del contrato por parte del tribunal electoral.
La corte y la empresa libran una batalla judicial para determinar la responsabilidad de las partes en el fallido proceso, que provocó críticas de los distintos sectores políticos ante la ausencia de resultados oficiales inmediatos.
La segunda vuelta, cuyos resultados podrían ser reñidos en línea con la historia reciente de Ecuador, es obligatoria dado que ninguno de los dos candidatos, que se encuentran en extremos ideológicos, obtuvo mayoría absoluta de los votos válidos.
Los dos postulantes son la cara visible de las facciones políticas opuestas, una de las cuales -liderada por Correa- apoya una reforma política radical y una reestructuración de la deuda, mientras que la otra -impulsada por Noboa- apuesta a un gobierno moderado que precautele la salud económica del país.
El próximo mandatario asumirá el cargo el 15 de enero del 2007.*.


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