Como cada año, las gaitas y un numeroso público recibieron a los Príncipes, a la reina Sofía y a los galardonados a la entrada del Teatro Campoamor, que desde 1981 acoge la gala de unos premios que don Felipe ensalzó por alentar 'la concordia sobre la división y la convivencia sobre el fanatismo'.
El discurso del Príncipe, considerado como el más personal de todos los que lee a lo largo del año, evocó el camino recorrido en estos años y subrayó que el desarrollo de sus valores había sido posibles gracias al marco de libertad y estabilidad que garantiza la Constitución.
'Los Premios y la Fundación que los sustenta aúnan en la historia de su éxito las mismas virtudes que han guiado la vida de los españoles durante los últimos años: determinación y prudencia, firmes convicciones, fe y confianza en nuestro proyecto común', declaró.
Don Felipe también aludió en su intervención a doña Letizia - que asistía por segunda vez a la ceremonia y se mostró sonriente y relajada durante la gala - y a su futura descendencia.
'La Princesa y yo vivimos felices al pensar que transmitiremos a nuestros hijos todo ese inmenso caudal de emociones y enseñanzas, todo este emotivo patrimonio de imborrables recuerdos', afirmó.
LA ANÉCDOTA, LA SELECCIÓN
Los integrantes de la selección de baloncesto aportaron la nota anecdótica de la velada cuando mostraron las camisetas de sus tres compañeros ausentes - Sergio Rodríguez, José Ramón Calderón y Jorge Garbajosa, que están realizando la pretemporada con sus equipos de la NBA - tras recibir el galardón colectivo.
El glamour lo trajo la actriz Penélope Cruz, que acompañó a su amigo Pedro Almodóvar, premiado en la categoría de las Artes, en la entrada al Teatro, mientras que el momento curioso lo protagonizó el escritor neoyorquino Paul Auster, que leyó su discurso sin la patilla izquierda de sus gafas.
Auster, Príncipe de Asturias de las Letras, habló de su necesidad de escribir y de la necesidad de historias que tiene el ser humano.
'El arte es inútil (...) pero ¿qué tiene de malo la inutilidad?', se preguntó. 'Yo sostengo que el valor del arte reside en su misma inutilidad, que la creación de una obra de arte es lo que (...) nos define, en lo esencial, como seres humanos'.
Por su parte, el padre del presidente de Microsoft, que recogió el Premio a la Cooperación Internacional en nombre de la Fundación Bill y Melinda Gates, se emocionó cuando habló sobre los enfermos del mundo en vías de desarrollo y subrayó que todas las vidas tienen la misma importancia.
'La gente se muere y nosotros podemos salvarla', declaró.
La ex presidenta de Irlanda Mary Robinson, primera mujer en recibir el Premio de Ciencias Sociales, hizo el esfuerzo de leer su discurso en español, y en él habló de la inmigración como la cara humana de la globalización.
'Reconocer nuestra humanidad común en los rostros de los inmigrantes nos debe inspirar para reafirmar nuestra dignidad común y construir sociedades plurales, diversas y democráticas en nuestros países ', afirmó.
Por su parte, Ann Veneman, directora ejecutiva de UNICEF, detalló los avances logrados contra la pobreza y en beneficio de los niños en los 60 años de existencia de la organización, Príncipe de Asturias de la Concordia.
El acto finalizó como es tradicional con los gaiteros entonando el himno de Asturias como despedida de los ocho galardonados de este año.
/Por Blanca Rodríguez/


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