Las encuestas muestran que alrededor de dos tercios de los habitantes aprueban la propuesta del Gobierno de 5.250 millones de dólares para expandir -a través de una serie de canales, lagunas y esclusas- el paso entre los océanos Pacífico y Atlántico.
El presidente Martín Torrijos ha anunciado el referéndum como la votación más importante desde la independencia de Colombia en 1903, pero la oposición advierte de que la obra podría llevar a la pequeña nación a la quiebra si suben los costes.
Los que apoyan la expansión, cuyo inicio está planeado en 2008, esperan que traiga una bonanza de empleo para los más de 3 millones de panameños, cuya mayoría vive en la pobreza.
'Hay que pensar en nuestros hijos, su futuro', dijo Carlos Sanjur, un camionero que apoya el plan de ampliación. 'Es progreso y trabajo para la gente, más inversión', agregó.
Abierto en 1914 a un coste de 375 millones de dólares y 25.000 vidas, el canal es una de las hazañas más impresionantes de la ingeniería junto a la Torre Eiffel de Francia, el puente Golden Gate en San Francisco y el túnel que conecta Reino Unido y Francia bajo el Canal de la Mancha.
Construído por miles de trabajadores principalmente caribeños que soportaron enfermedades como la malaria y la fiebre amarilla, el canal ahorra a las naves una larga vuelta alrededor del traicionero Cabo de Hornos en Sudamérica y transporta alrededor del 4 por ciento del comercio mundial.
Pero su sistema de esclusas es demasiado pequeño para los buques de carga más modernos.
Las naves que utilizan la ruta, principalmente desde Estados Unidos, Japón, China y Chile, también se enfrentan a largas esperas en estos días para recorrer los 80 kilómetros de viaje interoceánico mientras el comercio marítimo global crece, en parte debido al auge económico de Asia.
La Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que administra la vía marítima, advierte de que la ruta se congestionará en siete años si no se hace nada ahora, lo que significaría la pérdida de negocios ante competidores como el sistema intermodal de puertos de Estados Unidos y sus conexiones con el ferrocarril que cruza el país.
El actual plan duplicará su capacidad, con nuevos juegos de esclusas más amplias y profundas, además de accesos más grandes a los canales, y dejará pasar a naves con 12.000 contenedores, por encima de los 4.000 permitidos actualmente.
CRÍTICOS DICEN ES MUCHO RIESGO
Pero los opositores a la ampliación del canal dicen que el tamaño de la expansión es demasiado arriesgado para Panamá, que arrastra la carga de una alta deuda, y que si sus costes se disparan, los contribuyentes podrían ser forzados a pagar la cuenta y los inversores perderían dinero.
'Soy campesino y no puedo creer nada de lo que dice el Gobierno. Si ellos necesitan mi tierra por el canal, nada más cambiarán la ley', dijo el agricultor Felipe Murillo en una protesta callejera contra la expansión del canal.
El proyecto, que debe estar terminado en 2014, necesita 2.300 millones de dólares en créditos o bonos que serán pagados con ingresos de peajes más altos de las naves que utilizan la ruta, mientras que las actuales operaciones no serán interrumpidas.
La construcción creará 7.000 puestos de trabajo y más de 40.000 empleos indirectos.
/Por Mike Power/.*.


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