Según informa la cadena norteamericana CNN , Ludgren, de 56 años, justificó su petición argumentando que su peso y su estado de salud -es diabético-, aumentan el riesgo de dolores y sufrimientos antes de morir por la inyección.
La utilización del cóctel mortífero inyectado en vena cuenta con numerosos opositores, que afirman que esta muerte es cruel y dolorosa.
El juez Gregory Frost, quien postergó la ejecución de Lundgren, cree que los fallos de este procedimiento podrían ser fácilmente corregidos, evitando los retrasos de las ejecuciones.
Líder de una secta
Lundgren fue condenado a muerte tras asesinar a los cinco miembros de una familia -entre ellos tres niños-, que se había trasladado desde Missouri en 1987 para seguir las enseñanzas de la secta de la que él era líder y fundador.
En 1989, Jeffrey Lundgren disparó contra ellos varias veces, mientras estaban metidos en un hoyo cavado dentro de su granero en el noreste de Ohio.
En su testimonio, el condenado aseguró que cometió los asesinatos en el nombre de la biblia.


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