Greenpeace sustituyó las bombillas de color rojo por otras de color verde y también utilizó pegatinas y cortinas de este color en los escaparates de los locales donde se exhiben las prostitutas de este barrio.
Los ecologistas buscaban llamar la atención en una iniciativa que forma parte de una campaña de sensibilización para fomentar una utilización responsable de electricidad. Dicha campaña coincidió con una conferencia sobre el clima que se celebraba ayer en la capital holandesa.
Las bombillas fluorescentes compactas cuestan más que las normales, pero duran entre ocho y diez veces más y tienen mejor calidad. Además, consumen un 80% menos de energía que las bombillas tradicionales.


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