Los GPS se han convertido en un aparato muy popular gracias a su descenso de precios y a la aparición de los modelos portátiles para coches que ya no necesitan una preinstalación.
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Fotos
Dependiendo del uso que se le vaya a dar, hay distintos tipos de GPS.
De campo
Fue una de las primeras aplicaciones de la tecnología GPS. Tienen una pantalla monocromo y lo único que hacen es darnos nuestras coordenadas exactas sin tener en cuenta el mapa de la zona.
Se pueden grabar puntos por los lugares que vayamos pasando para trazar rutas o grabar rutas y dejar que el GPS nos vaya guiando.
Así podremos movernos con precisión en terrenos desconocidos. Variantes de este sistema son los GPS de navegación tanto por mar como por aire. Es el más útil para los aficionados al senderismo.
PDA con GPS
Hace poco eran muy populares, pero están cediendo terreno en favor de los sistemas compactos.
Básicamente es un ordenador de bolsillo (PDA) al que se le conecta un GPS (si es Bluetooth evitaremos el engorro de los cables) y se instala el software que queramos.
El software más popular son callejeros y mapas de carreteras.
El GPS portátil
Estos equipos están orientados a los desplazamientos por carretera, ya sea en coche o como peatón en algunos casos.
Por menos de 200 euros ya se puede comprar un GPS con la cartografía de España, como el Medion PNA210.
Las ventajas de estos productos es que no necesitan instalación y pueden intercambiarse fácilmente de coche, por lo que son perfectos para quienes no siempre conducen el mismo vehículo. También hay modelos para motos, como el TomTom Rider.
La última tendencia es integrar en el GPS un manos libres Bluetooth que se conecta con el móvil para llamar rápidamente al punto de destino.
Por ejemplo, ViaMichelin acaba de incorporar esa función en el X-980T.
Lo más original son los Navman de la serie N, con los que se pueden tomar fotografías y nos pueden llevar hasta donde se han realizado, de forma que ni siquiera tenemos que recordar la dirección. Su precio ronda los 600 euros.
Sistemas con preinstalación
Los más completos son los equipos que se instalan fijos en el vehículo, pues pueden integrarse con el resto de sistemas. Pueden estar conectados a las luces y, cuando se encienden, cambian el contraste de la pantalla para que no moleste de noche.
También vigilan la velocidad y dirección real del coche, de manera que aunque entremos en un túnel y se dejen de captar los satélites, son capaces de saber cuál es el movimiento del coche.
Ésta es una de sus ventajas. La otra, las grandes pantallas que tienen modelos como el Pioneer Avic-X1BT, que además es radio, MP3, DVD...
En contra tienen su precio, de miles de euros, y el hecho de estar integrados en un coche, sin que sea posible la movilidad.
De cualquier forma, son los mejores para quien pasa muchas horas al volante de su vehículo, como comerciales, camioneros o taxistas.
Control de tráfico, ¿útil?
Si el GPS lleva un módulo TMC recibirá la información de tráfico y con él las incidencias de atascos, cortes, obras, etc., por lo que el navegador puede recalcular las rutas para evitar una zona colapsada.
No obstante, ésta es la teoría, ya que en la práctica la información que se recibe está poco actualizada.


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