El presidente boliviano, Evo Morales, denunció ayer que una “terrible conspiración” de ex militares intentó asesinarle el pasado jueves, durante la celebración de un mitin en la ciudad de Santa Cruz, bastión de la oposición.
Morales culpó de la tentativa a “miembros del Alto Mando militar” boliviano, supuestamente convencidos por “el prefecto de Santa Cruz”, Rubén Costas, dirigente de la oposición al Gobierno, y también a la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.
“El jueves, justo antes del mitin, el comandante de la policía me advirtió de que 20 especialistas ex militares habían venido a Santa Cruz para asesinarme”, reveló el dirigente sudamericano, en una entrevista al diario francés Le Monde.
“A pesar de las provocaciones y las agresiones, tenemos la paciencia de mantener las relaciones diplomáticas y comerciales con Estados Unidos”, afirmó Morales.
Según su relato, se vio obligado a utilizar un “chaleco antibalas” en el mitin por miedo a recibir disparos. “Con o sin Evo Morales, el cambio no terminará”, aseguró el mandatario al diario francés. La revelación del dirigente boliviano sucede a la denuncia, el pasado jueves, del presidente venezolano, Hugo Chávez, de que existe “un plan o un golpe de Estado”, organizado por “la oligarquía” boliviana, “para expulsar del poder” a Morales.
En otro orden de cosas, se refirió a la negociación de su Gobierno sobre los nuevos contratos de extracción de gas con las empresas Repsol YPF, Total y Petrobrás. El presidente manifestó que espera firmar “contratos transparentes ratificados por el Congreso, que darán a las empresas la seguridad jurídica deseada”.


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