El ataque tuvo lugar cerca de la ciudad de Habarana, a unos 190 kilómetros al noreste de Colombo, es uno de los peores atentados suicidas en la inestable isla del océano Índico y tiene lugar antes de las conversaciones de paz entre el Gobierno y los Tigres de Liberación de Tamil Eelam (TLTE), previstas para el 28 y 29 de octubre en Ginebra.
Las víctimas fueron sobre todo marinos que volvían a casa con un permiso, pero también murieron algunos civiles, dijeron unos oficiales del centro de medios para la seguridad nacional en Colombo. Otras 100 personas resultaron heridas.
'Este acto inhumano es una clara venganza de los terroristas sobre la Armada, que ha inflingido varias derrotas sucesivas sobre el TLTE en sus intentos de introducir armas y explosivos de contrabando', dijo el centro en un comunicado.
Las autoridades indicaron que el ataque tuvo lugar cerca de un campamento de tránsito donde la Armada reúne a sus hombres que vienen o van de la base de Trincomalee, en el este del país, y que de los 15 autobuses reunidos, 13 resultaron dañados.
El convoy paró cerca de la ciudad y muchos marinos habían bajado de los autocares cuando el camión se estrelló contra los vehículos.
El portavoz militar de los Tigres, Rasiah Ilanthiraiyan, dijo que tenía que comprobar con el comandante regional si el TLTE es responsable, pero añadió que se podría justificar el ataque, ya que las fuerzas gubernamentales también hacen lo propio fuera de la zona de guerra y sobre civiles.
REBROTE DE VIOLENCIA
Yasushi Akashi, enviado de Japón, el principal donante de la isla, ha comenzado las conversaciones con los dirigentes gubernamentales para intentar impulsar un proceso de paz de cuatro años que en los últimos meses se ha visto dañado por un incremento en la violencia.
Cientos de personas han muerto desde finales de julio y la tregua acordada en 2002 sólo existe sobre el papel.
La semana pasada, decenas de soldados y rebeldes murieron y cientos resultaron heridos en una de las batallas más sangrientas desde la tregua.
Más de 65.000 personas fallecieron desde 1983 cuando los rebeldes comenzaron la lucha por un estado tamil independiente frente a la mayoría cingalesa.
La situación se ha complicado por un dictamen el lunes del Tribunal Supremo que declara inconstitucional y por tanto inválida la fusión de las provincias del norte y el este de la isla, en las que vive la minoría tamil.
/Por Ranga Sirilal/


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