La llave del Gobierno la tiene, una vez más, Esquerra, que se deja querer por socialistas y convergentes y no hace ascos a ninguno de los dos. Su líder, Carod-Rovira, ya ha dejado claro que se puede repetir un tripartito o crear un bipartito con CiU.
Pactos poselectorales
El PP, por su parte, se presenta a las elecciones del 1 de noviembre con la intención de tener alguna relevancia en el escenario de pactos poselectorales. Su candidato, Josep Piqué, ha insistido en defender un pacto con CiU, a pesar de que estos últimos han repetido machaconamente, incluso ante notario, que no pactarán con los populares. «Jamás», ha llegado a decir su líder, Artur Mas.
El presidente Maragall apeló ayer a la memoria de sus predecesores para hacer un llamamiento «al juego limpio» entre los partidos.
CiU ha iniciado su campaña cargando duro contra el tripartito. Ha repartido un millón de DVD encartados en la prensa criticando la gestión del Ejecutivo de Maragall. El PSC ha pedido a sus afiliados por móvil que «tiren a la basura» el vídeo electoral. ICV, socio de Gobierno, lo ha calificado de «indecente, inmoral e ilegal».


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