El Ministerio turco de Asuntos Exteriores advirtió que la votación dañará las relaciones entre las dos naciones, aliadas en la OTAN, y varios analistas advirtieron que complicará los esfuerzos turcos de entrar en la Unión Europea.
El proyecto podría no convertirse en ley, ya que aún necesita ser ratificado por el Senado y el presidente francés, pero las empresas francesas temen que afecte negativamente el intercambio económico entre ambos países.
Turquía niega las acusaciones que unos 1,5 millones de armenios fueron asesinados durante la desmembración del imperio otomano en la Primera Guerra Mundial, argumentando que sus muertes fueron parte de una lucha partisana en la que ambas partes sufrieron.
Sin embargo, la numerosa comunidad armenia en Francia - de hasta medio millón, una de las mayores de Europa - presionó mucho para que se adopte la ley y obtuvo un apoyo suficiente para que se aprobase por 106 votos a 19.
Cualquiera que niegue el genocidio recibirá una pena de un año de prisión y 45.000 euros de fianza, exactamente el mismo castigo que recibe negar el genocidio nazi de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
'¿Tiene un genocidio cometido durante la Primera Guerra Mundial menos valor que uno genocidio cometido durante la Segunda Guerra Mundial? Obviamente no', dijo el diputado del conservador UMP Philippe Pomezec durante el debate.
El Gobierno francés aseguró que no apoya la ley, que calificó de 'innecesaria y poco oportuna', y prometió que se opondrá en su paso por el Senado.
Pero el Ministerio turco de Exteriores dijo en un comunicado: 'Las relaciones franco-turcas, que se han desarrollado durante siglos (...) han recibido un fuerte revés como resultado de las reclamaciones falsas e irresponsables de políticos franceses que no ven las consecuencias políticas de sus acciones'. Ministerio de Asuntos Exteriores enfatizó que valoran mucho las relaciones con Turquía.
MUCHO EN JUEGO
Los analistas creen que en juego está más que las relaciones bilaterales, sino que con esto se fomentará el nacionalismo turco y se socava a los liberales pro-europeos, exponiendo los profundos sentimientos antiturcos en uno de los estados fundadores de la Unión.
La mayoría del pueblo francés se opone a que Turquía se una a la UE y el temor por su potencial ingreso es una de las razones por las que Francia votó el año pasado en rechazo a la Constitución Europea.
La Comisión Europea advirtió que la ley podría entorpecer los esfuerzos para acabar con décadas de disputa sobre lo ocurrido, y destacó que reconocer las muertes de los armenios como un genocidio no es un requisito para entrar en la Unión.
Tanto el todavía presidente, Jacques Chirac, como la posible candidata socialista Segolene Royal han dicho que Turquía debe reconocer que hubo un genocidio antes de entrar en la Unión, mientras que el candidato conservador Nicolas Sarkozy es contrario a su ingreso.
Pero en el Gobierno se teme también el efecto que tendrá la ley sobre el comercio, y el ministro turco de Economía, Ali Babacan, dijo que no podría descartar que no habrá consecuencias.
/Por Crispian Balmer/


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