"Soy un músico con suerte. Mi grupo ha vendido, por los pelos, más de 10.000 copias de su primer LP", escribía allá por el año 2001 el periodista y bloggero Ignacio Escolar en el diario electrónico Baquía. "Apenas 14.000 pesetas al mes es lo que me ha rentado mi afortunada carrera musical (...) ¿conocen algún otro negocio en el que el reparto entre los que aportan la idea y la mano de obra, y los que ponen el dinero, sea tan desigual?".
Frente a aquellos que sitúan en el punto de mira a la industria discográfica -ya lo hizo Courtney Love en su artículo "Courtney Love does the math" en el 2000, u Olvido Alaska dos años después, lo que casi le cuesta su carrera profesional- la Plataforma de Coordinación de Movilizaciones contra la SGAE (putasgae.org) ha declarado la guerra a la Sociedad General de Autores y Editores.
Esto es una guerra. Ellos la han comenzado, nosotros la acabaremos
Entre sus demandas, la plataforma solicita la intervención del Ministerio de Cultura para que audite a la SGAE y revise sus estatutos con el fin de "devolver a los autores la representatividad". Para esta plataforma, la Ley de Propiedad Intelecual debe estar salvaguardada por el estado y no por "organizaciones pseudomafiosas" que "ya están cobrando por todo lo que te grabes en tus CDs, ya sean tus fotos de la playa como la contabilidad de la empresa".
Por su parte, el movimiento Sin Canon ha emitido un manifiesto de condena al impuesto o canon que cobra la SGAE ("una empresa privada", subraya) en nombre de los autores a las diferentes empresas que fabrican soportes informáticos, Cd's y resto de formatos susceptibles de albergar una obra artísticas. "Su afán recaudatorio" expone Sin Canon, "le ha llevado a cobrar actividades productivas distintas de las artísticas". A esta iniciativa se une, sutílmente, la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones (Asimelec), que en una nota de prensa exponía que el canon podría incrementar un 50% el precio final de cada CD informático.
La banda pop Stormy Mondays es el único grupo español que ha tenido el honor de actuar en el prestigioso festival de Woodstock. Su música se coló en la oficina de los organizadores del evento gracias a Internet. Desde entonces, su página se ha convertido en un verdadero alegato a favor de la difusión gratuita de canciones a través de la Red, así como de la licencia Creative Commons, una nueva forma de copyright que permite copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente las composiciones musicales, grabaciones sonoras y otras informaciones incluidas en una página web, con unas determinadas condiciones (gracias a esta licencia, por ejemplo, podríamos reproducir fielmente cualquier artículo escrito en la página de la banda, siempre que se citara la fuente y se añadiera un enlace a la misma).
La licencia Creative Commons, que se acaba de presentar en unas jornadas celebradas en Madrid, ya ha sido adoptada por diferentes medios de comunicación, entre ellos nuestro periódico 20minutos.


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