Quería ofrecer más cosas a la gente, completar el cuadro de la primera versión.
¿Para que no se compren discos piratas?
La piratería es un problema, pero los artistas debemos incentivar al público, ofrecer algo diferente para que entren en las tiendas.
Lleva un año y medio de gira. ¿No teme caer en la rutina?
Es inevitable, aunque realmente todos los días tienen algo diferente. Yo lo llamo la rutina de la no rutina. El repertorio siempre es similar, pero el público nunca es igual.
En este tiempo no ha parado de viajar. ¿Sabe dónde se encuentra?
Estoy un poco turbada, pero sé dónde estoy (ríe). Me he acostumbrado a la dinámica de ir cargando con las maletas.
¿Echa de menos México?
Hace unos días estuve allí, pero dormí en un hotel. La verdad es que me gusta vivir como lo hago, aunque extraño algunas cosas.
Por ejemplo.
Mi casa, cocinar, ir al súper, mi cama, estar allí...
Parece muy hogareña.
Soy ultra casera. Cuando estoy en México apenas salgo de casa. Puedo pasar días encerrada leyendo, escribiendo, tocando, limpiando...
Hay quien la considera roquera, otros dicen que es cantautora...
Parece chistoso pero es así. Cada uno me ve de una manera. Más que con los estilos, me caso con las canciones.
¿Y si se tuviera que definir?
Me siento más compositora, porque mis letras son muy personales. Eso no impide que cuando me suba a un escenario salga mi aspecto más contundente. Pero hace tres años que no escucho este estilo.
¿Escribir le sirve de diván?
Más o menos. Cuando compongo no me cuesta hablar de situaciones que he vivido o he sentido, de mi manera de ser, de cómo me gustaría que fuera una relación sentimental. En ocasiones, escribir me ayuda a entender las cosas.
Según sus letras parece una mujer de armas tomar.
Tengo muchas caras, a veces soy sentimental, otras directa, emotiva, dura, con carácter...
Y en el día a día, ¿se comporta igual?
Soy muy clara, y no estoy en la onda de las indirectas.
Bio
Natural de México, tiene cuatro hermanos. Estudió piano, canto y violonchelo. Ha escrito bandas sonoras para el teatro y el cine. Ha obtenido un Grammy latino al mejor álbum de rock. Le gusta el hip hop y la música electrónica.
El rock alimentado con frijoles
Molotov: Considerados los chicos malos del rock mexicano, se unieron en 1995. En sus letras hay constantes dosis de humor negro y crítica social. Recientemente han actuado en España. Presentaron el disco Con todo respeto.
Maná: Todo un clásico. Defensores del rock en estado puro, sus inicios se remontan a los años setenta. Han firmado clásicos como Clavado en un bar, En el muelle de San Blas o Hechicera.
Elefante: Grabaron su primer álbum tras ocho años de trabajo sobre los escenarios. En sus temas mezclan rock, pop y trova. Su cantante, Reyli, tiene raíces catalanas. Sus padres son de Mataró.
Café Tacuba: Galardonados con diferentes Grammy Latinos, pronto celebrarán sus bodas de plata sobre los escenarios.


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