Bush quería que la solución para el problema de inmigración pudiera incluir, además del refuerzo de la seguridad fronteriza, un programa de trabajo temporal para legalizar los más de 12 millones de indocumentados que viven en el país, en su mayoría mexicanos.
Pero el Congreso decidió votar solamente el refuerzo en la frontera, sin tratar la situación de los inmigrantes, ya que muchos republicanos dijeron que legalizarlos era dar una amnistía a personas que violaron la ley.
El ministro mexicano de Asuntos Exteriores, Luis Ernesto Derbez, dijo que estas medidas dañan la relación bilateral y que México seguirá insistiendo en una reforma migratoria que incluya una regularización de los mexicanos ilegales que residen en Estados Unidos.
'La relación se lastima porque es un agravio (...) porque México ha estado cooperando, porque México ha estado trabajando', dijo el ministro en una rueda de prensa. 'Tener la idea de una pared o un muro o de una malla ciclónica (...) es en sí un agravio a una buena vecindad', agregó.
La ley firmada por Bush prevé el desembolso de 1.200 millones de dólares (unos 942 millones de euros) a partir del 1 de octubre para empezar a construir barreras de más de 1.000 kilómetros de extensión en varios puntos de la frontera.
DURO GOLPE A FOX
Además de levantar las barreras físicas, el dinero también se destinará a la compra de tecnología como radares, cámaras infrarrojas y sensores para ayudar a frenar la entrada de inmigrantes al país, dijo Bush.
El dinero forma parte de un paquete de 33.800 millones de dólares (unos 26.500 millones de euros) para programas de seguridad, reforzados desde los ataques de 11 de septiembre del 2001.
El tema del muro ha tensionado las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y México, que llegó a pedir a la Casa Blanca que no aprobara la ley. La firma de Bush es un duro golpe al gobierno del presidente Vicente Fox justo cuando termina su mandato.
Derbez dijo que espera que una vez pasadas las elecciones de noviembre las presiones se terminen, mientras que el presidente electo de México, el conservador Felipe Calderón, insistió en que el muro no resolverá el problema migratorio entre ambos países.
'No resuelve el problema, insisto, y sí hará que muchos latinoamericanos tengan que asumir mayores riesgos con probable pérdida de su vida y nosotros proponemos una solución integral', dijo Calderón en Colombia durante su primera gira por Latinoamérica.
Con las medidas de seguridad, los republicanos esperan mantener su control del Congreso estadounidense en las elecciones legislativas.
La estrategia busca conquistar a parte del electorado que muestra irritación con la inmigración ilegal y argumenta que los indocumentados quitan empleos a los estadounidenses y sobrecargan los sistemas de salud y educación.
/Por Steve Holland/.*.


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