Al mismo tiempo, el Ejército estadounidense ha informado de que los atentados con bomba en las carreteras en Bagdad están 'en su nivel máximo hasta ahora', y que se han desactivado o detonado más coches bomba en la capital en la última semana que en todo el resto del año, aunque no dieron cifras concretas.
El Ejército ha estado intentado formar una policía y un ejército iraquí para combatir la violencia, pero sus esfuerzos se han visto dificultados por las acusaciones de que la policía está infiltrada por milicias sectarias y que a menudo hacen caso omiso de las atrocidades cometidas por miembros de su propio grupo religioso.
El portavoz militar iraquí, general William Caldwell, dijo que la brigada policial responsable de los distritos del sur de Bagdad ha sido 'retirada' para volver a ser formada después de que el domingo se produjera un secuestro masivo de sobre todo trabajadores suníes en un barrio de Amil.
El miércoles, el coche bomba estalló en el distrito Karrada de la capital en el barrio cristiano de Camp Sara cuando pasaba el convoy, en el que no estaba el ministro de Industria, un kurdo, aunque dos de sus guardaespaldas sí murieron, dijo la portavoz del ministerio Dhuha Mohamed.
Otro suicida se inmoló con un camión bomba en el exterior de un cuartel del Ejército iraquí en el bastión rebelde de Ramadi provocando muchos heridos pero no muertos, según la policía. Otro coche bomba mató a una persona en el conflictivo distrito Dora de Bagdad.
Los insurgentes que luchan contra el Gobierno de unidad nacional liderado por los chiíes han atacado con frecuencia a ministros.
Caldwell dijo que el número de ataques ha aumentado en Bagdad en las últimas semanas, 'tal y como se esperaba', pero que aunque haya aumentado el número de víctimas mortales, 'no lo ha hecho en la proporción al número de ataques'.
'La efectividad total de los ataques y la capacidad del enemigo de causar víctimas ha descendido, y ha estado descendiendo desde junio', declaró en Bagdad.
VIOLENCIA SECTARIA
Por otro lado, con la muerte de dos soldados estadounidenses el martes por los insurgentes son ya 17 desde el sábado. El general reconoció que ha sido una 'semana dura' para el Ejército estadounidense, que espera ir entregando progresivamente el control a las fuerzas de seguridad iraquíes, para así poder comenzar a retirar una parte de sus 14.000 soldados.
Pero los suníes acusan a la policía de encubrir a algunos escuadrones de la muerte acusados del incremento en el derramamiento de sangre entre los dos grupos musulmanes que ha provocado el temor a una guerra civil abierta.
La segunda división de la octava brigada de la policía, cuyo comandante fue arrestado el martes por negligencia y no informar del secuestro masivo de los trabajadores suníes del domingo, ha sido retirada inmediatamente para un 'entrenamiento anti-milicias, antisectario y de unidad nacional', indicó Caldwell.
'El rendimiento pasado de esta brigada no ha demostrado el nivel de profesionalidad que se busca en el Ministerio del Interior'.
El primer ministro, Nuri al Maliki, espera que un plan de cuatro puntos acordado por los políticos chiíes y suníes pueda poner fin a la violencia sectaria en Irak.
/Por Musab al Jaraila/


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