Rusia impuso este lunes un bloqueo por tierra, aire y mar contra Georgia, pese a que los cuatro presuntos espías rusos detenidos en Tiflis ya están en Moscú gracias a la mediación de la OSCE.
El ministerio de Transportes declaró congelada toda comunicación "aérea, por carretera, ferroviaria, marítima y fluvial", mientras que el de Comunicaciones anunció la suspensión del servicio postal.
El presidente ruso, Vladímir Putin, acusó el domingo a Georgia de "terrorismo de Estado" y describió la detención de los militares como una "toma de rehenes".
El dirigente de la Duma rusa, Borís Grizlov, también tachó de "terrorista" la política de Georgia.
Fuentes oficiales estiman que de los más de un millón de georgianos que hay en Rusia solo un 1 por ciento trabaja legalmente, mientras sus transferencias bancarias a Georgia equivalen a casi el 20 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del país caucásico.
El Servicio de Migración afirmó que los georgianos lideran por el número de delitos cometidos por extranjeros en Rusia y dio cuenta del comienzo de una campaña de detenciones para su deportación.
Estos anuncios se produjeron en cadena poco después de que las autoridades georgianas comunicaran su decisión de entregar a los detenidos a una misión mediadora de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).


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