De hecho, los controles de alcoholemia que se llevan a cabo en las diferentes calles de la ciudad los fines de semana sancionan a una media de entre uno y tres conductores, cuando el año pasado la media se situaba en seis positivos, según fuentes de la Policía Local.
De hecho, en todo el mes de junio, en Vigo, fueron sólo 25 los sancionados. Con esta tendencia, apreciada por la Policía Local, se rompe la estadística de la provincia de Pontevedra. Y es que entre el mes de junio y el mes de agosto los positivos en los controles de alcoholemia se incrementaron dos décimas, pasando del 1,5% al 1,7% de todos las pruebas preventivas realizadas por la Guardia Civil de Tráfico.
El control ayuda
La explicación que tienen para este descenso en la Policía Local es clara. El carné por puntos y el refuerzo de los controles han contribuido a que los conductores decidan no beber si luego van a conducir.
Según la normativa vigente, ir al volante con una tasa de alcohol superior a 0,50 mg/l (profesionales y noveles, más de 0,30 mg/l) supone la pérdida de seis puntos del carné de conducir, por ser una de las infracciones más graves. También la misma sanción se impone a los conductores que se nieguen a realizar dicho test.
Las zonas de control varían cada fin de semana en Vigo, aunque los puntos más habituales se encuentran en Urzáiz o en la avenida de Europa, por su proximidad con las zonas de marcha nocturna de la ciudad.
En cuanto al perfil de los sancionados, el 97% de los positivos en la provincia el pasado mes fueron de hombres, según la Guardia Civil de Tráfico de Pontevedra. Por edades, son los mayores de 39 años los conductores que con mayor frecuencia dan positivo en los controles de alcoholemia.
Los hosteleros lo notan
Pero lo que para la seguridad del tráfico es bueno, para quienes viven de la hostelería no lo es tanto. De hecho, desde la Federación de Empresarios de Hostelería de Pontevedra aseguran que, con el incremento de los controles de alcoholemia a la salida de los restaurantes, el consumo de alcohol ha descendido un 12% en los últimos meses.
Así, en Vigo se pone de manifiesto la eficacia tanto de los controles como de las campañas de la DGT en las que se recomienda, sobre todo a los jóvenes, la rotación en la conducción. De esta forma se propone que, de un grupo de amigos, al menos uno cada fin de semana se quede sin beber alcohol; él será el encargado de conducir el coche tras una noche de fiesta.
Sin embargo, los hosteleros vigueses reconocen que tanto jóvenes como mayores optan por no consumir alcohol en los restaurantes los fines de semana. Por este motivo, los empresarios del sector critican que, con frecuencia «los agentes se colocan a la puerta de los restaurantes». Una medida que ha hecho descender sus ventas, sobre todo, las noches de los fines de semana cuando el control policial crece.
Mejor ir en búho
Los jóvenes vigueses lo tienen claro, antes de conducir con una copa de más después de una noche de fiesta, prefieren volver a casa en autobús. De hecho, la línea nocturna de Vitrasa, o búho, ha recibido a lo largo de los meses de junio, agosto y septiembre 22.912 viajeros, 3.342 más que en el mismo periodo del año anterior.
Vigo se mueve sobre dos ruedas
Decenas de vigueses volvieron a darse cita ayer para reivindicar su derecho a desplazarse en bicicleta por la ciudad, con seguridad e infraestructuras adaptadas a este medio de transporte. La movilización ciclista partió esta vez de la praza do Rei, bajo el lema Pedalea, vive a túa cidade en bici, y recorrió Traviesas, Castrelos, Camelias, el centro y terminó en Porta do Sol.


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