Cuatro años después de la entrada en vigor de la Ley de Drogodependencia y otros Trastornos Adictivos, conocida como ley antibotellón, los comerciantes chinos han copado la venta ilegal de alcohol.
A la Policía Municipal le consta su presencia en las calles, si bien en las denuncias que presentaron el pasado año en toda la capital, 21.000, no se hace referencia a la nacionalidad de los infractores.
"En las zonas de ocio de los jóvenes venden alcohol y en sus tiendas también lo hacen. Hemos detectado que los controles no están siendo efectivos, por eso pedimos que se cumpla la ley antibotellón", señala Óscar Iglesias, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid.
Cerveza, arroz y bocatas
Cerveza, arroz, tallarines, bocatas... Casi cualquier cosa se puede conseguir en los improvisados puestos que montan los comerciantes chinos en el centro de la capital.
Una joven que vende en la plaza del Dos de Mayo (Malasaña) cuenta en un tímido español que empieza a trabajar pasadas las nueve de la noche.
Son las tres de la madrugada de un sábado y esta chica confiesa que todavía le quedan un par de horas más antes de emprender el camino a casa. "A veces hay mucho problema", dice.


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