Sábado, 20/03/10. Actualizado hace 225 minutos
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El magistrado juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska enfatizó la importancia de la prevención en la lucha contra la yihad islámica, "principal amenaza" de las sociedades occidentales, en una conferencia titulada "Terrorismo y Sociedad" impartida en Roquetas de Mar (Almería).
Por ello, Grande Marlaska señaló como solución el adelanto de los procesos de incriminación y "el anticipo de la represión" de las células terroristas durmientes.
También abogó por fijar la atención en el lugar en que se capta a los muyahidines: madrassas, mezquitas e incluso prisiones, donde los grupos se nutren de delincuentes comunes que cumplen condena.
El magistrado señaló el control de las vías de financiación de las redes terroristas que, aunque recaudan sus fondos cometiendo delitos comunes, utilizan también como "medio típico de financiación" transacciones económicas de carácter internacional.
Investigaciones conjuntas
Para Grande Marlaska la eficacia de los equipos conjuntos de investigación es clave en la lucha supranacional contra el terrorismo, materializada en el flujo constante de información tanto de las investigaciones realizadas a nivel nacional como de los resultados o conclusiones que de ellas se deriven.
Ejemplos como los atentados del 7 de junio en Londres o el del 11 de marzo en Madrid, en el que muchos de los imputados eran residentes legales en España, demuestran la necesidad de "abrir flujos" y compartir información entre los diferentes gobiernos.
En este sentido argumentó que, de hecho, las grandes redes de terrorismo internacional pueden llegar a actuar de forma "íntimamente local" como en los ejemplos citados, dijo Grande Marlaska.
La realidad española
Además Marlaska enfatizó que el Estado de Derecho de la sociedad española "aporta medios más que suficientes" para "luchar de forma efectiva" contra todo tipo de terrorismo, por lo que cualquier actuación contraria a la legalidad "nunca dañaría" la actuación de una banda terrorista y "sólo provocaría goteras" en nuestra sociedad "y dignidad".
Como ejemplo de la eficacia de los mecanismos de defensa frente al terrorismo con que cuenta una sociedad democrática como la española, Grande Marlaska citó el caso de ETA al recordar que fue una actuación conjunta entre Fuerzas de Seguridad del Estado y autoridad judicial la que logró demostrar que el grupo ilegalizado "formaba parte del mismo entramado" que el comando militar.
Esta semana Francia expulsó a 11 imanes por hacer labor de captación de hombres para la "lucha", es decir terrorismo.Hay que controlar ese tema, dificil, pero necesario.
29.09.2006 - 20.56 h - Dice ser Luka - #1
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Responder con violencia a actos previos de violencia NUNCA es la respuesta.
29.09.2006 - 22.28 h - Dice ser Touche - #2
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Vigilar madrassas , mezquitas, y prisiones....¿ pero esta loco este tio?¡ a donde iriamos a parar
si siguiesemos las ideas de estos fachas!
¿que pasa que ahora vamos a echar por tierra esa brillante idea que SE ME HA OCURRIDO A MI de la alianza de civilizaciones?
¡¡amos anda ya....!!
Vamos a echar unas tapas Caldera
29.09.2006 - 22.52 h - Dice ser #3 - #3
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los servicios de inteligencia deverian estar controlando estas cuestiones y como hace francia, expulsando a todos estos tarados y si hace falta cerrar mezquitas se cierran.esto no es libertad de expresion o de religion sino terrorismo,y de esto deveriamos ser ya expertos.
30.09.2006 - 09.47 h - Dice ser mosca detras de la oreja - #5
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He pegado este post varias veces. Es un poco largo pero vale la pena leerlo, sirve para conocer un poco la "cultura" islámica y sus intenciones ocultas:
POR QUE, EL NO A LAS MEZQUITAS?
La mezquita no solo es lugar de oración, sino, y principalmente, lugar donde se discuten, se toman y se imponen las consignas sociales y políticas a los "creyentes" musulmanes, que antes que sentirse miembros de la sociedad del país que le acoje son seguidores de un credo opuesto a los valores de las sociedades occidentales.
Cuando se discute acerca de la posibilidad de construir una mezquita o de conceder terrenos para el mismo fin, es necesario no dar por supuesto el conocimiento del objeto de la discusión.
La mezquita no es una iglesia musulmana, tiene sus funciones y sus normas. Hay una tendencia debida a la ignorancia del otro, a pensar que, en definitiva, el otro es más o menos idéntico a mí, o al menos parecido. En cambio tenemos que reconocer al otro como distinto, si no queremos admitirlo mentalmente. Por lo tanto, para entender lo que es una mezquita, hay que dirigir la mirada al Islam.
En la tradición musulmana, la mezquita (giâmi) es el lugar donde se reune la comunidad (como indica el nombre de giâmi, la raiz gm' significa reunir) para arreglar todos sus asuntos: cuestiones sociales, culturales, políticas, como también para rezar. Todas las decisiones de la comunidad se toman en la mezquita. Querer limitar la mezquita a "un lugar de oración" es violar la tradición musulmana.
El viernes (yawm al-giumu' ah) es el día en el que la comunidad se reune (como indica el nombre giumu' ha). Se reune a mediodía para la oración pública seguida por la kutbah, esto es, por el discurso, que no es un pregón. Este discurso trata las cuestiones de la hora presente: políticas, sociales, morales, etc.. En muchos países musulmanes - por ejemplo en Egipto, el más poblado país musulmán árabe - todas las mezquitas son vigiladas los viernes, y las más importantes, acordonadas por la policía especial. La razón es sencilla: las decisiones políticas salen de la mezquita durante la khutbah del viernes.
En la historia musulmana, casi todas las revoluciones y los levantamientos populares salieron de las mezquitas. La Jihâd, esto es, "la guerra en el camino de Dios", obligación de todo musulmán de defender la comunidad, es proclamada siempre en la mezquita, en la khutbah del viernes.
Es por lo tanto un error, hablando de la mezquita, hablar únicamente de un "lugar de culto". Como también es un error, hablando de la libertad de construir mezquitas, hacerlo en nombre de la libertad religiosa, en tanto que no se trata solamente de un lugar religioso, sino de una realidad polifacética (religiosa, cultural, social, política, etc.).
No se debe olvidar que el lugar dedicado a la oración del viernes es considerado por los musulmanes espacio sagrado que queda para siempre en manos de la comunidad, la cual decide quién tiene la facultad de ser admitido y quién en cambio lo profanaría. Por esta razón no se puede otorgar un terreno, por ejemplo por 50 años, para edificar una mezquita: este terreno jamás podrá ser devuelto.
Existen a menudo en los países musulmanes, en las ciudades, pequeñas "lugares de oración", llamados por lo general musallâ, esto es, lugares de oración. Son como "capillas" con capacidad para unas cincuenta personas ubicadas a menudo en la planta baja de una casa, en lugar de las viviendas.
Estos lugares, más discretos, son generalmente utilizados casi exclusivamente para la oración del mediodía, permitiendo a la gente de la calle o de los edificios cercanos rezar en paz.
Las mezquitas tienen normalmente un minarete desde donde el almuecín llama a la oración.
Estos minaretes tienen una función práctica y son ligeramente más altos de las casas que los rodean. En la historia asumieron a veces una función simbólica, de afirmación de la presencia musulmana, e incluso una función política de afirmación de la superioridad del Islam sobre las demás religiones. Su objetivo primordial es permitir a la voz humana llegar a quien vive cerca.
En este siglo, se añadieron a menudo megáfonos en los minaretes (sobre todo si cerca hay una iglesia o un barrio cristiano), y los almuecines añadieron también otras cosas a la llamada a la oración prolongándola.
Estas innovaciones son contrarias a la tradición musulmana y los países musulmanes rigorosos las condenan, como por ejemplo Arabia Saudí. En otros Estados, como Egipto, el uso del megáfono está limitado únicamente a la llamada (que dura alrededor de dos minutos) y está prohibido para el rezo del amanecer.
Finalmente hay que preguntarse quien financia mezquitas y centros islámicos. No es un secreto para nadie que gran parte de las mezquitas y centros islámicos de Europa son financiados por gobiernos foráneos, en especial por Arabia Saudí, que también impone a sus imanes.
Ahora bien, es archiconocido que en el mundo islámico sunita Arabia Saudí representa la tendencia más rígida, denominada wahhabita. No son éstos imanes los que podrán ayudar a los inmigrantes a integrarse en la sociedad occidental, ni a asumir la modernidad, condiciones necesarias para una convivencia serena con los autóctonos.
Tras haber aclarado el objeto de la discusión, nos permitimos algunos elementos de juicio. Permitir a los musulmanes tener lugares de oración en Occidente se da por supuesto. Sería con mucha probabilidad más conforme al contexto sociológico de los inmigrantes tener musallâs, esto es, "capillas" donde podrían reunirse para rezar. También les saldrían más baratas.
La mezquita, en tanto que centro socio-político-cultural musulmán, no puede entrar en la categoría de lugares de culto. Necesita ser examinada como tal. A la pública administración compete estudiar cómo ejercer un cierto control sobre tales centros, vista la función política que asumieron en la tradición islámica.
No se entiende en cambio, en base a cual razón una administración local tendría que regalar el terreno o una parte de la construcción. La oposición que se manifiesta un poco por toda Europa a la edificación de mezquitas puede estar originada por sentimientos de xenofobia, pero con más probabilidad procede del temor que se trate de un acto político de afirmación de una identidad distinta bajo todos los aspectos, demasiado ajena a la cultura y civilización occidental.
Si un centro musulmán sirviera para ayudar a los emigrados a integrarse en la sociedad europea, promoviendo cursos y otros servicios, habría que alentarlo, pues se trataría de construir juntos, emigrados y autóctonos, una sociedad común y solidaria. Cabría promocionarse (también materialmente) la constitución de grupos o asociaciones mixtos, constituidos por emigrados (no solamente musulmanes) y autóctonos, para fortalecer la integración de aquéllos en las sociedades europeas y la apertura hacia los inmigrantes.
Teniendo en cuenta la tradición musulmana de no distinguir religión, tradiciones, cultura, vida social y política, es importante que los responsables se informen bien para poner en práctica estas distinciones y estén muy atentos a no alentar la politización (bajo cualquier forma) de los grupos de emigrados (sean o no sean musulmanes).
30.09.2006 - 09.51 h - Dice ser El Conde de Toledo - #6
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Vaya pajaro, sin embargo de papaito Busch no dice nada, el terrorista mas grande de la actualidad que al final nos llevara a todos al infierno.
30.09.2006 - 13.04 h - Dice ser candido - #7
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Ains, como sois! Ains... Oh, ah! Uy... U... La violencia contra la violencia es más violencia... Ains...
K'os den por kulo. A piñón contra las mezquitas, no?
30.09.2006 - 13.24 h - Dice ser adsfasdfadsfdsaf - #8
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LA VIOLENCIA INTERNACIONAL MARLASKA ES LA RESPUESTA AL TERRORISMO DE PAISES COMO EEUU Y EN LOS QUE LOS APOYAN, NO SE TE OLVIDE, NO JUZGUES Y NO SERAS JUZGADO
30.09.2006 - 13.37 h - Dice ser JESUS - #9
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Pues la solución a la no captación de adeptos empieza por respectar las leyes internacionales: no a ocupaciones ilegales para robar petroleo, no a las torturas, no a los vuelos secretos de la CIA, etc....
Con las acciones del Imperio solo se consiquen fomentar los radicalismos extremos.
30.09.2006 - 14.51 h - Dice ser James Ballard - #10
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