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Las ofertas de trabajo realizadas a los ganadores de un 'casting' de moda en Gijón resultan ser falsas

Las ofertas de trabajo que realizó una supuesta empresa catalana, ITO Models, a los ganadores de un reciente 'casting' de moda de Gijón han resultado ser falsas. Fueron los propios ganadores los que descubrieron que estaban ante un posible fraude e incluso alertaron a otras personas que trabajaban para esa empresa desde hacía pocos días, que ni siquiera habían cobrado y que, incluso, estaban poniendo dinero de su bolsillo.

Las ofertas de trabajo que realizó una supuesta empresa catalana, ITO Models, a los ganadores de un reciente 'casting' de moda de Gijón han resultado ser falsas. Fueron los propios ganadores los que descubrieron que estaban ante un posible fraude e incluso alertaron a otras personas que trabajaban para esa empresa desde hacía pocos días, que ni siquiera habían cobrado y que, incluso, estaban poniendo dinero de su bolsillo.

Los ganadores del 'casting' celebrado hace unos días , Diego Fernández-Arango, de 23 años, y Patricia Sánchez, de 33 años, han decidido también renunciar a participar en la Fashion Night de Gijón, prevista para el 15 de septiembre, objeto también de la selección, en vista de la mala experiencia que han vivido estos días. No descartan recurrir a los tribunales.

Cuando los participantes acudieron al 'casting' se encontraron con que, además del Fashion Night, había representantes de una empresa catalana que iban a participar también en el jurado, comprometiéndose a un contrato profesional de un año con el Grupo Zeta, con unos ingresos de unos 3.000 euros, desfile en la pasarela Cibeles con David Delfín, y fotos para las publicaciones de Elle y Vogue. Todo resultaría falso.

El representante de la empresa catalana, quien les prometía esas cosas y, de hecho, participó en el proceso de selección, es un hombre llamado Rubén Escobar Escamilla. Estaba acompañado de su equipo de producción, de cinco personas.

Los ganadores del concurso estuvieron trabajando, haciendo sesiones de fotografías durante dos días en Gijón, en lugares como el Acuario o en el Muro de San Lorenzo, ligeros de ropa. Formaba parte de la relación profesional que se les había prometido a los jóvenes.

"Salimos un día por la noche y me dijo incluso que yo iba a ser la campaña de la ropa interior que patrocinaban en un establecimiento", señala Diego Fernández-Arango en declaraciones a Europa Press. Les habían comentado que este lunes tenían ya que irse a Madrid para empezar a hacer cursos y trabajar. No sólo a los ganadores, sino a otro tercer chico al que le prometieron un contrato de un mes. Por su parte, Rubén Escobar Escamilla había viajado ya a Madrid.

Primeras sospechas

Sin embargo, este domingo Diego recibió una llamada de sus compañeros de 'casting' que le reclamaron de forma urgente. Se reunieron con el fotógrafo que había trabajado en las sesiones y les dijo que no le habían pagado, motivo por el que se produjo una discusión y Escamilla se fue apresuradamente a Madrid. El fotógrafo les contó que había mirado por curiosidad el CIF de la empresa y que correspondía a ITO Estilismo SL, una empresa de construcción. Todo era muy extraño.

Esa noche, Diego buscó más datos de la empresa y de Escamilla en Internet y descubrió en diferentes publicaciones catalanas que apuntaban a Escobar Escamilla como un especialista en cometer fraudes en distintos puntos de España. "Era sorprendente, porque nunca desconfiamos de él, se le veía muy profesional", apunta Diego.

Escobar Escamilla, ajeno, había dicho a los modelos que se iban a trasladar a Madrid en avión, en un billete que les iba a mandar su supuesta empresa. Luego les dijo que en tren. Y posteriormente les pidió que viajasen con sus propios medios, que adelantasen el dinero, porque no les había dado tiempo a gestionar los viajes.

Diego y Patricia no esperaron y acudieron este lunes a la Policía a explicar lo que les estaba ocurriendo. Los agentes localizaron su ficha enseguida y les dijo que tenía antecedentes. Pero que no podían denunciar porque no habían firmado nada y no había incurrido en ningún delito.

Los modelos quisieron advertir vía telefónica a el equipo de producción del empresario, unas personas que decían que llevaban trabajando poco tiempo para Escamilla. Incluso el chófer llegó a reconocerles que llevaba pagados 2.000 euros de su bolsillo para gasolina, según ha señalado Diego Fernández Arango, que lamenta la experiencia vivida estos días, pero se alegra de haberlo descubierto antes de que todo fuera a peor.

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