La cena que ofreció anoche en la Casa Blanca el presidente de EEUU, George W. Bush, a sus colegas de Afganistán, Hamid Karzai, y Pakistán, Pervez Musharraf, cuenta con un invitado inesperado: los tomates catalanes.
En el menú difundido hoy por la Casa Blanca, el plato principal está compuesto por lubina acompañada de salsa de chalotas, hinojo a la plancha y "tomates catalanes rellenos".
El resto del menú está compuesto por una sopa de cotufas con tropezones de queso feta, puerros y apio y una ensalada de endivias, "radicchio" y achicoria, aderezada con una salsa de limón y granadas.
Analizaremos juntos nuestra estrategia, hablaremos sobre la necesidad de cooperar
El postre, más típicamente estadounidense, es una tarta de calabaza acompañada de helado de vainilla y salsa de caramelo.
A la cena asisten, además de los tres presidentes, el vicepresidente de EEUU, Dick Cheney; la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley.
El objetivo de la cena de "iftar" -de ruptura del ayuno durante el mes musulmán de Ramadán- es limar asperezas entre Karzai y Musharraf, que en las últimas semanas se han acusado mutuamente de no hacer lo suficiente en la lucha contra el terrorismo.
En una declaración en la Rosaleda de la Casa Blanca antes de comenzar la cena, Bush afirmó que durante ese encuentro "analizaremos juntos nuestra estrategia, hablaremos sobre la necesidad de cooperar".
Por lo menos, en una cosa seguro que hay consenso entre los tres: que los tomates catalanes son excelentes.


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