La última detención se produjo el pasado lunes. La Urbana arrestó a un agente por proxenetismo. El urbano presuntamente controlaba a prostitutas extranjeras.
La investigación se inició tras una inspección rutinaria de la Policía Local en un prostíbulo de Sant Andreu, donde las trabajadoras carecían de papeles. El detenido, que se encontraba en el local, intentó convencer a sus compañeros de que no había visto nada. Sin embargo, iniciaron la investigación sin que éste lo supiera.
El jueves se destapó el otro caso con un mando y un agente implicados. Obligaban presuntamente a constructoras a comprar material a una empresa de su familia.
Hereu defiende a la Policía Local
El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, defendió ayer la «profesionalidad y honestidad» de la Guàrdia Urbana, a pesar de los dos casos de corrupción descubiertos en el cuerpo. Según Hereu, las detenciones demuestran que la detección interna funciona. Por su parte, el sindicato del cuerpo destacó que los arrestos se hayan hecho «a instancias de la propia Urbana».


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