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La familia de Sonia Iglesias convoca el miércoles una concentración tras cumplirse dos años de su desaparición

Este sábado se cumplen dos años desde la desaparición de la pontevedresa Sonia Iglesias y su familia y amigos han convocado una concentración para evitar que su caso caiga en el olvido, un acto que tendrá lugar en la Praza da Ferreiría el miércoles 22.

Este sábado se cumplen dos años desde la desaparición de la pontevedresa Sonia Iglesias y su familia y amigos han convocado una concentración para evitar que su caso caiga en el olvido, un acto que tendrá lugar en la Praza da Ferreiría el miércoles 22.

El 18 de agosto de 2010, Sonia Iglesias, una pontevedresa de 38 años de edad y madre de un niño de nueve, salió de su casa antes de las 10.00 horas. Tras las vacaciones, se incorporaba ese día a su trabajo como encargada de Massimo Dutti en horario de tarde.

Las últimas cosas que se saben de la mujer es que desayunó en un bar junto a su casa en Campo da Torre, en el barrio de San Roque, y después acudió al zapatero acompañada de su pareja, Julio Araújo, donde dejó dos pares de zapatos de verano para cambiarles las tapas.

Poco después de dejar el taller de José Vilas fue vista por dos personas en la calle Oliva y, a partir de ese momento, sobre las 10.30 horas, se pierde su rastro. Ni acudió a una cita con su hermana Mari Carmen ni a su puesto de trabajo, por lo que su jefe llamó a su casa.

El teléfono lo cogió Julio Araújo, quien había vuelto a casa a "poner lavadoras y planchar" mientras Sonia se iba al trabajo. Tras tratar infructuosamente de ponerse en contacto con ella, acudió a la Comisaría de Pontevedra a denunciar su desaparición.

En su relato a la Policía, aseguró que Sonia Iglesias subió a su coche tras hacer varios recados, pero que se bajó tras constatar que había demasiado tráfico, por lo que se encaminó andando a su trabajo.

El último rastro de su teléfono móvil es de ese día, si bien se trata de una información que los investigadores mantienen en secreto. El móvil estaba posicionado, pero no entraron ni salieron llamadas ni mensajes hasta que se agotó la batería.

Quedan "demasiados flecos"

Fuentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional en Pontevedra han admitido que el caso tiene "demasiados flecos aún", entre ellos, que el cuerpo de la mujer no ha sido localizado.

En todo caso, el comisario de la UDEV en Madrid, Serafín Castro, máximo responsable de la investigación, ha insistido en que "todas las gestiones desmienten la posibilidad de un abandono voluntario".

Su pareja,

Principal sospechoso

Los investigadores de la Brigada Central de Delitos contra las Personas de la Comisaría General de Policía Judicial ha reconstruido los últimos pasos de la pontevedresa y han señalado a su pareja como principal sospechoso por las contradicciones en su versión de la historia.

Además, porque, una semana antes de desaparecer, Sonia había pedido a Julio que abandonase su casa. De hecho, Alejandro, el hijo común de la pareja, se había ido a pasar unos días con la hermana de Sonia para mantenerlo alejado de una situación desagradable.

Esta decisión de romper su relación sentimental fue conocida por los allegados de Sonia tras celebrarse la Primera Comunión del niño.

Durante unos tres meses desde su desaparición, la familia de Sonia ocultó las diferencias que existían entre la pareja, esfuerzo que se mantuvo hasta que Julio Araújo denunció a su exsuegra por unas supuestas injurias.

La denuncia recogía que Carmen Eirín, madre de Sonia Iglesias, había asegurado a tres personas que Julio Araújo y su hermano "la han matado o le han pagado a alguien para que acabase con su vida". No prosperó y fue archivada, pero puso fin a la supuesta unión del entorno de la desaparecida.

Enfrentamiento con el padre

De todas formas, la tensión familiar estalló en abril de 2011, cuando el padre de Sonia, Alejandro Iglesias, terminó en el hospital tras mantener un enfrentamiento con Julio Araújo.

El incidente se produjo cuando éste acudió al domicilio de sus suegros, en el barrio de Monte Porreiro, con la intención de recoger a su hijo, y el abuelo le habría comunicado que no podía llevárselo porque estaba enfermo. Ambos iniciaron una discusión que derivó en una pelea.

A mayores, el coche del hermano de Julio Araújo fue objeto de pintadas que lo acusaban de asesino, hechos que fueron denunciados en el puesto de la Guardia Civil de Sanxenxo.

Ello, después de que fuese llamado a declarar junto con los dos hijos del primer matrimonio de Julio Araújo. "Tenemos sospechosos y hemos sacado nuestras propias conclusiones", sostuvo entonces el comisario de la UDEV Serafín Castro.

Aparece la cartera de sonia

Otro detalle importante en este caso fue la aparición de la cartera de Sonia en el poblado chabolista de o Bao, donde la descubrió un viandante. A raíz de aquello, los pontevedreses llevaron a cabo multitudinarias batidas vecinales de búsqueda por zonas del rural sin hallar el más mínimo indicio.

Justo cuando se cumplían seis meses de la desaparición de esta mujer de 38 años, surgieron unas pintadas en varios puntos de Vigo que rezaban 'Sonia Iglesias. Muerta y enterrada. No la vais a encontrar jamás en la vida'.

Buscando "la chispa que encienda la luz", como dijo el comisario de la UDEV, la familia de Sonia habilitó una línea 900 para que cualquiera pudiese aportar "de forma anónima" algún dato sobre lo ocurrido, pero tampoco dio frutos.

Detenidos varios familiares de araújo

Sin embargo, la Policía interceptó un comentario telefónico sobre Sonia Iglesias en el marco de una operación contra el tráfico de drogas en las comarcas de Arousa y Pontevedra, que se demoró un tiempo debido a esa escucha en una conversación de un familiar de Julio Araújo.

En aquel operativo antidroga fueron arrestadas 11 personas, entre ellas, tres familiares de la pareja de la pontevedresa desaparecida: Julio Araújo (hijo), su hermano y un tío de ambos.

Este episodio fue comentado por Mari Carmen, la hermana de Sonia, en su página de Facebook: "En todas las familias hay ovejas negras, pero en unas más que en otras".

Imputan a araújo

Antes de jubilarse, el anterior fiscal jefe de Pontevedra, Cesar del Pozo, ya advirtió en mayo de 2011 de que éste es un caso "complicado" y con "bastantes dificultades", ya que "no hay pruebas contundentes contra nadie".

Sin embargo su sucesor en el cargo, Juan Carlos Aladro, dio un impulso judicial a la investigación al imputar a Julio Araújo un supuesto delito de detención ilegal, apoyándose en dos nuevos informes policiales.

No obstante, no solicitó su ingreso en prisión, por lo que el juez que lleva el caso, el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pontevedra, Xermán Varela Castejón, dejó al novio de Sonia en libertad y sin cargos. De todos modos, varios agentes de Policía siguen sus pasos.

Pide "valentía" a quien tenga datos

"Por los menos, a estas alturas ya tenemos una persona imputada", destacó entonces Mari Carmen Iglesias, quien admitió que "habrá que esperar acontecimientos".

Hace un año, la hermana de Sonia pidió a quienes tuviesen algo que ver con su desaparición que fuesen "valientes y clementes" y confesasen "dónde se encuentra". Sobre todo, "para poner fin al sufrimiento de un niño que no sabe qué pasa con su vida". El próximo miércoles volverá a dirigirse a ellos.

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