Ya es una imagen habitual: en plena calle o este verano en la playa, una silla, un papel (a modo de certificado o explicación) y una sonrisa. Nos ofrecen un masaje relajante, estético, inofensivo… Nos puede parecer un oportuno capricho, pero puede acarrear problemas físicos. Los expertos advierten que incluso la pareja, un familiar o amigo puede dañar la espalda de su ser querido si la masajea y ejerce mucha presión en determinados puntos sin conocimiento.
Conlleva un riesgo por la falta de higiene, de conocimientos y de mediosHace ya tiempo que el Consejo de Colegios de Fisioterapeutas desaconseja los masajes en la calle. "Es importante que la población sepa que conlleva un riesgo potencial debido a la falta de higiene, de conocimientos profesionales de quien lo realiza y por las infraestructuras inexistentes en el lugar", comenta a Consumer/Eroski, Manel Domingo, decano del Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña.
La frontera entre el masaje terapéutico y el estético está clara: tener o no tener una lesión. Sin embargo, buena parte de la población desconoce que tiene un problema y puede someterse, por ignorancia, a un masaje estético que puede agravarse, cuando necesitaría un tratamiento practicado por un fisioterapeuta.
Así que, temiendo en cuenta los consejos de los profesionales, de los fisioterapeutas homologados, repasamos las razones para evitar un masaje improvisado en calles y playas:
- La superficie no es la idónea
Echarse sobre una toalla, sobre la superficie ondulada e irregular de la arena no es lo adecuado. El masaje más típico, el de espalda, siempre debe realizarse tumbado sobre una camilla o sentado en una silla ergonómica (en el caso de las mujeres embarazadas). El paciente se coloca boca abajo, con la cara reclinada sobre un orificio, y provisto de elementos correctivos, como un cojín en el abdomen o un rulo para elevar las piernas y colocarlo en una postura con la que se sienta cómodo. - Ausencia de medidas higiénicas
El lavado de manos es fundamental para evitar la transmisión de infecciones. Así, si se ha estado en contacto con unos pies con hongos u otro problema cutáneo y acto seguido se da un masaje a otra persona sin haberse lavado las manos se pueden contagiar infecciones fúngicas o dermatitis. En una consulta, los fisioterapeutas no solo son escrupulosos con el lavado de manos y otras medidas higiénicas, sino que utilizan productos desinfectantes. - El masaje puede estar contraindicado
No se puede realizar si hay un proceso infeccioso o tumoral, fiebre, hernias discales, lesiones agudas o si se toman medicaciones como los anticoagulantes, ya que, al practicar maniobras agresivas, se pueden provocar hematomas. - Un solo masaje mal hecho puede ser perjudicial
Puede dañar y producir problemas musculares o articulares –inexistentes hasta ese momento– o agravar los preexistentes, como contracturas, tortícolis o lesiones tensionales y provocar más dolor. Además, una única sesión nunca resuelve una lesión; se requieren varias.


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