Las Brigadas del Orgullo Islámico se atribuyeron el ataque en una comunicación en Internet cuya veracidad no se pudo comprobar.
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En ella indicaron que uno de sus militantes llevó a cabo un ataque suicida para protestar contra lo que denominó 'tiranía' del Gobierno del presidente egipcio, Hosni Mubarak, y la política de Estados Unidos en la región.
El ministro de turismo, Ahmed el-Maghrabi, dijo a Reuters que un ciudadano estadounidense falleció durante la noche como consecuencia de las heridas tras el ataque en el barrio medieval de la ciudad, donde los turistas vitales para la economía egipcia acuden para ver las antiguas mezquitas y comprar en los numerosos bazares.
Otras 10 personas (tres estadounidenses, seis egipcios y un francés) siguen ingresadas en los hospitales por la bomba que llevaba tornillos como metralla. Las autoridades creen que probablemente fue detonada por el ciudadano egipcio cuyos restos se han recogido del lugar y al que se están haciendo pruebas de ADN.
'Es un tipo de dispositivo muy poco sofisticado, típico de hechos planeados por un individuo', manifestó Maghrabi citando un informe gubernamental del ataque.
El primer ministro, Ahmed Nazif, dijo que habrá que esperar a que termine la investigación para saber los detalles de lo ocurrido.
INDUSTRIA VITAL PARA EL PAÍS
Este es el último de una serie de ataques contra los turistas en Egipto, visitado cada año por miles de personas atraídas por sus monumentos faraónicos y sus centros turísticos en el Mar Muerto.
El turismo, una importantísima fuente de ingresos para Egipto, fue un objetivo frecuente durante la campaña que los radicales islamistas dirigieron contra el Gobierno en la década de los 90.
El impacto de lo ocurrido podría ser limitado, puesto que los turistas occidentales se han acostumbrado a vivir con amenazas a la seguridad en sus propios países, manifestó un economista.
Los comerciantes en la zona se mostraron temerosos por una reducción del número de turistas, al tiempo que la policía reforzó sus efectivos en el lugar.
El pasado mes, un ciudadano egipcio apuñaló a dos turistas húngaros en el centro de la capital egipcia en lo que la policía dijo que era una venganza por las políticas occidentales hacia Irak y los palestinos.
En octubre, unas bombas en centros turísticos del Mar Rojo mataron a 34 personas, principalmente israelíes.
Tras la muerte de 58 turistas en un ataque contra un templo faraónico cerca de Luxor en 1997, el turismo se fue recuperando y el año pasado alcanzó una cifra récord.
/Por Tom Perry/


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