Un total de 35 presos de ETA distribuidos en cuatro cárceles de Francia y España han comenzado una huelga de hambre en solidaridad con el recluso Iosu Uribetxebarria Bolinaga, enfermo en fase terminal, ha informado la asociación de familiares de penados de la organización terrorista Etxerat.
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Este colectivo ha asegurado que estos 35 presos, que se suman así a la huelga de hambre iniciada por Uribetxebarria Bolinaga, están distribuidos entre las cárceles francesas de Villefranche su Saone y Fresnes, y las españolas Sevilla II y Castellón II.
Fuentes penitenciarias españolas han informado de que no tienen constancia de que reclusos de ETA hayan comenzado una huelga de hambre en solidaridad con Uribetxebarria.
Este recluso, condenado por participar en el secuestro de funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, permanece ingresado en el Hospital Donostia para ser tratado de cáncer, motivo por el que sus representantes legales han reclamado su puesta en libertad.
Condenado por el secuestro de Ortega Lara
La Audiencia Nacional condenó en junio de 1998 a 32 años de cárcel a cada uno de los cuatro miembros de ETA, entre ellos Uribetxebarria Bolinaga, que secuestraron al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara 532 días.
Precisamente, el nombre de Bolinaga fue clave en la liberación de Ortega Lara, el 1 de julio de 1997. Durante aquel año y medio largo de secuestro, la Guardia Civil siguió sin éxito decenas de pistas, hasta que una nota encontrada en una agenda intervenida a un cabecilla etarra detenido en Francia encendió una luz de esperanza en los investigadores.
La inscripción "Ortega 5K", seguida del monosílabo "BOL", llamó la atención de los agentes, que estaban convencidos de que la nota significaba el pago de "5 kilos" -5 millones de pesetas- a un tal "BOL" para el mantenimiento del secuestro.
En el punto de mira apareció Jesús María Uribetxebarria Bolinaga, un hombre de mediana edad, vecino de Mondragón, individuo ya conocido por la Guardia Civil y que frecuentaba una nave industrial de la localidad guipuzcoana en compañía de otros tres compinches.
La discreta vigilancia de la Guardia Civil confirmó las sospechas: los terroristas acudían varias veces al día a este local y en ocasiones compraban comida que después no consumían, por lo que todo indicaba que allí tenía que estar el secuestrado.
En la madrugada del 1 de julio de 1997, la Guardia Civil entraba en la nave y tras una intensa búsqueda que duró varias horas, localizó a Ortega Lara en un zulo construido bajo una pesada máquina, en el que el funcionario de prisiones había permanecido durante 532 días.


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