En tiempos de crisis económica y con tanta noticia relativa a la solvencia y seguridad de las entidades bancarias de determinados países, incluyendo a España, muchas personas se preguntan sobre qué es mejor para el dinero que tienen ahorrado. La posibilidad de que la entidad quiebre, de que el Fondo de Garantía de Depósitos no haga frente a los pagos o de que haya un 'corralito' pasa por la mente de muchos ciudadanos que viven con angustia la idea de quedarse sin liquidez para realizar los pagos diarios.
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¿Mantenerlo en el banco o, por el contrario, sacarlo todo y guardarlo en casa? Desde Consumer repasan los pros y contras de cada opción.
Dinero en casa:
Disponibilidad instantánea: una de las ventajas de tener el dinero de reserva en el propio domicilio es que a cualquier hora se puede contar con él. En el momento más inesperado puede surgir la necesidad de hacer un pago, realizar un préstamo o iniciar un viaje en el que se utilizará efectivo de manera inmediata. Si la cantidad es pequeña no suele haber problemas y basta con el dinero que se guarda para los gastos cotidianos. Pero es posible que la cantidad que se requiere sea elevada y si no se tiene en casa, habrá que ir al banco. Si es por la tarde o por la noche, hay que obtenerlo de un cajero y aquí surge un problema: el límite establecido. La mayoría de la gente fija una cantidad diaria por encima de la cual el expendedor de billetes no entrega más dinero. Si el importe requerido es superior, no podrá obtenerlo.
En caso de quiebra no hay que esperar para recuperarlo: la nacionalización de una gran entidad como Bankia ha revelado que muchos establecimientos financieros no gozaban de tan buena salud como se suponía. Si un banco quiebra, el Fondo de Garantía de Depósitos hace frente a la deuda que la entidad tiene con los clientes y les devuelve el dinero depositado. El problema es que lo más probable es que no se haría de forma inmediata. Habría que realizar una serie de trámites, constatar que el banco ha quebrado, ver el dinero que debe a sus acreedores, a cuánto asciende la deuda con los clientes... El tiempo se alargaría y el ciudadano no contaría con efectivo en su bolsillo de manera inmediata, como sí sucedería si lo guardara en casa.
Valorando los pros y contras, la opción más segura sería mantener los ahorros en el bancoSe mantiene la cantidad íntegra, no solo 100.000 euros: Otro aspecto que se debe tener en cuenta es que el Fondo de Garantía de Depósitos responde con hasta 100.000 euros por titular y entidad. Esto quiere decir que si una persona tiene más de este importe, seguramente perdería el resto.
Dinero asegurado en caso de quiebra en cascada: algunos economistas alertan de que si varias entidades desaparecen, el Fondo de Garantía de Depósitos no tendría capital suficiente para devolver todo su dinero a los clientes. Es posible, por tanto, que los depositantes perdieran una parte del patrimonio que en su día dejaron en depósitos o cuentas corrientes. Este es otro de los motivos por los que tener en casa el dinero es más ventajoso.
Si hubiera un 'corralito', no tendría problemas de liquidez: aunque parece una hipótesis más bien improbable, si esto se produjera, los ciudadanos no podrían sacar dinero de los bancos de forma temporal o podrían hacerlo hasta una cantidad establecida por las autoridades monetarias. Es decir, si hoy se puede ir al banco y obtener el dinero depositado con absoluta libertad, y solo con avisar con unos días de antelación cuando la cuantía es muy elevada, con el corralito este derecho se restringiría. Además, con un importe límite al día, la afluencia de personas a bancos y cajeros sería tan masiva, que es posible que no todo el mundo pudiera obtener dinero pese a estar horas esperando.
Se puede cambiar previamente a otra moneda: hay quien, con todo lo anterior, piensa que también puede producirse una devaluación del euro o la creación de una moneda única de dos velocidades. Por eso, además de tener el dinero en casa, lo ha cambiado a una moneda más fuerte. De esta forma, si el euro cae, lo tendrá en otra divisa sin que le afecte de modo negativo la devaluación.
Incovenientes de guardarlo en casa:
Sufrir un robo: una de las principales ventajas de tener el dinero en el banco es que, en el caso de que los atracadores entren a robar en la entidad, el cliente mantendrá su dinero. Salvo en casos muy excepcionales en los que el tomador declara tener en la vivienda una cantidad elevada de dinero, el seguro del hogar no cubre este tipo de siniestros. Si lo hace es a cambio de que el asegurado pague una gran suma por su póliza cada año, por lo que no suele compensar tener el dinero en casa en estas ocasiones. En los seguros más habituales, la cantidad que cubre es bastante limitada.
Perderlo todo si se producen inundaciones, incendios o accidentes: la vivienda no es un lugar tan seguro como el banco para guardar el dinero. En ella se pueden producir todo tipo de siniestros como puede ser un fuego, una riada... Tampoco en estas ocasiones el seguro cubre las pérdidas de dinero, salvo las pequeñas cantidades que puedan entrar en la póliza.
Se puede perder si se mantiene en secreto: no sería el primer caso de personas que tiran a la basura un colchón en el que se guardan los ahorros de toda la vida, o de herederos que se quedan sin nada por desconocer que el fallecido había ido depositando en un lugar secreto su patrimonio. En el banco esto no sucede porque en el momento en que se lee la declaración de herederos, si no hay testamento, se conoce el importe que el fallecido tenía depositado y el establecimiento en el que se encuentra. Así pasa de manera directa a quien le corresponde y, si se trata de padres a hijos, los impuestos que se pagan por la sucesión suelen ser bastante reducidos.
Es difícil demostrar su procedencia: en el momento en que la persona que guarda su dinero en casa decida gastarlo puede tener problemas. Si carece de un justificante que acredite que se ha llevado antes el capital del banco o cualquier documentación que certifique su procedencia, es posible que Hacienda abra una investigación. Cuando la cantidad es pequeña no suele haber problemas, a la hora de realizar los pagos o hacer compras de un importe reducido. Pero si los gastos son diarios y dejan huella, es posible que el propietario tenga que explicar de dónde ha sacado el dinero. Lo mismo sucede en el caso de una donación o de una sucesión. Los herederos se pueden encontrar con la sorpresa de tener que pagar dinero al Estado por "blanquear" el patrimonio que han recibido.
No genera intereses: aunque los réditos que puede obtener un ahorrador medio son mucho más bajos que hace unos años, todavía es posible conseguir beneficios con el dinero que no se utiliza sin correr apenas riesgos. Los depósitos son una opción rentable para quien posea un capital y no tenga necesidad de utilizarlo a corto plazo. Los intereses por 6 meses para dinero nuevo pueden estar en torno al 2,5%, sin necesidad de aportar una nómina o contratar más productos. En el caso de las entidades 'online', este porcentaje se puede elevar incluso en más de un punto, hasta el 3,6%. Por ingresar 30.000 euros al 3% y mantenerlos la mitad del año, se obtendrían 450 euros.


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