El exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón considera que su condena estaba escrita de antemano y cree, si se compara con el expresidente del CGPJ Carlos Dívar, que la justicia "no es igual para todos".
En una entrevista que publica el diario El País, Garzón señala que hay un "doble rasero" en el poder judicial que se vio cuando se admitieron las tres querellas contra él y aplicando la misma teoría se debía haber abierto un procedimiento contra Dívar, pero "en quince minutos decidieron que no hacía falta".
"Parece que las puertas del infierno se abrieron para acabar con Garzón y cuando se acabó con Garzón se volvieron a cerrar", señala el exjuez.
Garzón, que ahora vive fuera de España, dice sentirse "el último exiliado del franquismo" aunque la condena que le pusieron finalmente no fuera por investigar los crímenes de la dictadura sino por las escuchas en el caso Gürtel, "porque era aparentemente la menos costosa para los que habían decidido que esto se acabara".
Querían su "muerte civil"
En su opinión, querían su "muerte civil" y acabar con un modelo de juez que "no les gustaba por envidias o por celos".
En España hay malos jueces y fiscales que anteponen su ideología y su propio interés al de la justiciaAunque admite que hay "buenos y grandes jueces" en España, señala que también hay "malos jueces y fiscales que anteponen su ideología y su propio interés al de la justicia", además de considerar que hay que modificar el sistema para juzgar a los propios jueces, por ejemplo a los del Supremo.
"No pueden juzgarse a sí mismos", dice Garzón, quien también aboga por un cambio en el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial, porque tendría que ser "el pueblo" el que decidiese sus miembros.
Baltasar Garzón, que ha recurrido su inhabilitación al Constitucional, confía en ese tribunal y si no en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, y cree que "al final" en alguna instancia se establecerá que "no hubo garantías" en los juicios contra él y que aquellos casos fueron "artificiales".
Por otro lado, espera que prospere la causa contra el franquismo abierta en Argentina, muestra de la "grandeza" de la jurisdicción universal.
Además, el exjuez de la Audiencia Nacional no descarta volver a la política, si bien ahora prefiere hacerlo a través de sus artículos.
Señala en cualquier caso que España debe experimentar un "cambio profundo" en sus sistema democrático y considera que hay determinados delitos económicos y financieros que "podrían ser crímenes contra la humanidad porque nos afectan a todos".


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