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"España ha sido muy importante para la industria cinematográfica. Siento una gran admiración y respeto por todo lo que han hecho los grandes directores de este país, ahora y en el pasado", manifestó momentos antes de recoger su galardón de manos del actor argentino Leonardo Sbaraglia en medio de una cerrada ovación.
Siento una gran admiración y respeto por todo lo que han hecho los grandes directores de este país, ahora y en el pasado
Con el Premio Donostia en sus manos, una réplica en plata de las farolas decimonónicas que jalonan el Paseo de la Concha de San Sebastián, Von Sydow se sintió "un hombre afortunado" por haber tenido tantas oportunidades en su vida y haber estado rodeado de tanta gente con talento que le ha prestado el apoyo necesario en el momento adecuado.
"Siento no hablar español, tampoco vasco, pero quiero agradecer este premio al Festival de San Sebastián", dijo el actor antes de cerrar su intervención con un emocionado "Eskerrik asko" (gracias en euskera) en medio de una nueva y calurosa ovación de despedida que le tributó el público congregado.
El intérprete sueco, nacionalizado francés y con más de un centenar de películas en su haber dirigidas entre otros por Ingmar Bergman, John Huston, Lars Von Trier, Woody Allen y Steven Spielberg, ha rodado en dos ocasiones con realizadores españoles: Juan Carlos Fresnadillo en "Intacto" (2001) y José Antonio de la Loma en "Jugando con la muerte" (1982).
Recordó también cómo a lo largo de su trayectoria ha trabajado varias veces en España dentro de producciones extranjeras y aceptó con "mucho placer" una distinción que ya tuvo su precedente el pasado marzo al recibir una similar en el marco del VII Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.
La versatilidad de Von Sydow, forjada, adiestrada y perfeccionada durante su primera etapa en los teatros municipales de su país, le permitió adaptarse con facilidad a numerosos personajes, algo que vislumbró Ingmar Bergman cuando se fijó en él para el reparto de "El séptimo sello" (1957).
Rodó con el célebre realizador sueco una docena de filmes hasta 1969, cuatro años después de participar, a las órdenes de John Huston, en "La historia más grande jamás contada" (1965), de George Stevens, que supuso el lanzamiento internacional de una carrera en la que principalmente encarnó a personajes de índole religioso.
A partir de 1970, con motivo de su participación en "La carta del Kremlin", de John Huston, enfiló una fecunda trayectoria que también incluyó grandes producciones como "El viaje de los malditos" (1976), "Evasión o victoria" (1981) y "Conan, el bárbaro" (1982).
Los Premios Donostia, concebidos como un homenaje del festival donostiarra a una figura emblemática de la gran pantalla, se instituyeron en 1986 con Gregory Peck como primer galardonado, a quien siguieron en sucesivos ediciones actores y directores representativos de diversas filmografías y países.
Nombres como Glenn Ford (1987), Vittorio Gassman (1988), Bette Davis (1989), Lauren Bacall (1992), Al Pacino (1996) Anthony Hopkins (1998), Michael Caine (2000), Jessica Lange (2002) y Woody Allen (2004), engrosan un galería estelar en la que sólo figuran dos españoles: Fernando Fernán-Gómez (1999) y Francisco Rabal (2001).
El próximo viernes recogerá también su Premio Donostia, ya que en esta edición se conceden dos, el neoyorquino Matt Dillon.


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