Tiffany Hall, de 24 años, fue acusada del asesinato en primer grado de Jimella Tunstall, de 23 años, y del bebé que esperaba.
Los cuerpos de los otros tres hijos de la víctima, de 7, 2 y un año, fueron encontrados en estado de descomposición en el interior de la lavadora y secadora del apartamento en el que vivían.
Fue la propia Hall la que indicó a la Policía dónde estaban los niños.
Autopsia del bebé
La policía sospecha que la mujer fue asesinada el 15 de septiembre.
Ese día, la sospechosa de su muerte llamó a la policía para que acudiera a un parque donde, según ella, había dado a luz a un niño que nació muerto.
Los agentes la llevaron, junto con el bebé muerto, a un hospital en el que se negó a que la examinasen.
La autopsia realizada al bebé no mostró signos de una muerte no natural, por lo que el feto fue enterrado.
Confesión en el entierro
Fue en el entierro del bebé, donde Hall confesó a su pareja que había matado a una mujer para conseguir al niño.
El hombre avisó entonces a la Policía.
La detenida está en prisión bajo fianza.


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