La fiscalía de Milán ha ordenado la detención de 21 personas, entre ellos agentes de policía y empleados de la compañía telefónica Telecom, en el marco de la investigación que se lleva a cabo sobre escuchas telefónicas ilegales en casos como el secuestro del imán Abu Omar o el espionaje a políticos, periodistas, empresarios, futbolistas, jueces e incluso ciudadanos anónimos.
En esta red de espionaje se encuentran presuntamente implicados algunos miembros de los servicios secretos italianos, y en relación con el cual habrían sido escuchados ilegalmente periodistas, jueces y agentes de los servicios secretos, así hasta más de 100.000 personas.
Entre los espiados se encuentran algunos de los inculpados en el caso de corrupción en el fútbol italiano.
Los fiscales milaneses Nicola Piacente, Stefano Civardi y Fabio Napoleone enviaron las órdenes de captura de los empleados y los agentes de Policía, de la Guardia Financiera y los carabineros, bajo las acusaciones de asociación criminal, corrupción y revelación de secretos oficiales. Las detenciones se han producido en diferentes ciudades italianas, como Milán, Florencia, Bolonia, Prato, Turín, Novara y Como.
Entre los arrestados se encuentra un ex suboficial de los carabineros que fue contratado como responsable de la seguridad de la compañía telefónica Telecom, Giuliano Tavaroli, así como un investigador privado de Florencia amigo de Tavaroli, Emanuele Cipriani, al que el grupo Telecom confió numerosos trabajos sobre seguridad.
Ambos están relacionados con el 'número dos' de los servicios secretos italianos (SISMI), Marco Mancini, detenido a principios de julio por su relación en el secuestro por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos (CIA) del imán Abu Omar, en febrero de 2003, en Milán.
Telecom siempre ha negado que se ocupe de realizar escuchas telefónicas o que lo haya hecho su personal y ha amenazado con acciones legales a quien diga lo contrario.
En este caso también se investiga el suicidio, hace algunos meses, de uno de los dirigentes de Telecom, Adamo Bove, de 43 años, un antiguo policía que trabajó en la Dirección Investigativa Antimafia (DIA) y que en 1998 fue contratado por la operadora italiana Telecom como jefe de seguridad y protección de datos de la división de móviles.


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