Los enfrentamientos de un grupo de radicales con la policía causaron al menos un herido grave, en la tercera noche de protestas contra el Gobierno socialdemócrata en Hungría.
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Según el canal de televisión HírTv, un joven manifestante fue herido durante el enfrentamiento con los agentes en la plaza Oktogonm, en el centro de Budapest, y su estado parece ser grave.
El herido fue atendido en una de las ambulancias que acudió al lugar de los hechos.
En un primer momento, los manifestantes acudieron a las proximidades de la estación de trenes Nyugati, donde se enfrentaron a la policía.
Los agentes actuaron enérgicamente usando gases lacrimógenos y lograron sacar y detener a varias personas del grupo, supuestamente los líderes de las manifestaciones, apuntó la televisión.
El número de manifestantes violentos no superaba en un principio el centenar, en su mayoría jóvenes de entre 14 y 18 años.
Los manifestantes violentos parecen ser los mismos que las dos pasadas noches causaron desorden y más de 200 heridos en las calles de Budapest, aunque anoche estaban en minoría respecto al elevado número de efectivos policiales desplegados.
No obstante, pese a la actuación policial, se formó otro grupo de unos 150 jóvenes que en poco tiempo fue dividido en dos partes por los agentes para poder controlar la situación.
La mayoría de los manifestantes fueron pacíficos
Mientras, en la céntrica plaza Kossuth, situada frente al Parlamento, más de 10.000 personas protestaron de forma pacífica contra el primer ministro, Ferenc Gyurcsany, por haber reconocido en un discurso interno en su partido haber mentido a los electores sobre la situación económica del país para lograr la reelección.
Los distintos oradores reiteraron en sus intervenciones que desean la renuncia del Gobierno pero insistieron en que no están de acuerdo con los actos violentos.
En torno a la medianoche, cuando los manifestantes empezaban a regresar a sus hogares, fue cuando aparecieron los radicales cerca de la mencionada estación de ferrocarril.
La noche anterior, Budapest fue escenario de actos violentos protagonizados por unos 200 o 300 manifestantes, que destrozaron escaparates y prendieron fuego a automóviles en la plaza Blaha Lujza.
En los últimos dos días los actos vandálicos causaron 220 heridos, de los cuales cuatro se encuentran en estado grave, mientras que más de 150 personas fueron detenidas.
A pesar de la ola de protestas, la mayor desde la caída del comunismo en 1989, el primer ministro ha reiterado que no piensa renunciar a su cargo.


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