La peonza, las canicas, Naranjito, Heidi y Marco... La generación de los nacidos en los años setenta recuerda con nostalgia los iconos que marcaron su infancia. Entre ellos, Espinete, el rosado puerco espín de Barrio Sésamo, ocupa un puesto de excepción.
El actor Eduardo Aldán, conocido por su trabajo televisivo en Caiga quien caiga, regresa a la sala pequeña del Teatro Gran Vía con Espinete no existe, un monólogo cargado de nostalgia, ironía y humor en el que, en 90 minutos, se invita al espectador a recordar alguno de esos mitos infantiles.
A través de una colorista puesta en escena y un recorrido musical por los sonidos que más pegaron en la época, Galán reflexiona sobre las ilusiones y las metas que tenían los niños de su quinta.
Espinete no existe, que ya estuvo en el teatro de abril a julio, se repone a partir de hoy, como consecuencia de la buena respuesta por parte de una generación que no olvida aquella época.
- Gran Vía, 66. 21 h. 16 euros.
Lorca, a los ojos japoneses
El Teatro Abadía (Fdez. de los Ríos, 42) abre su temporada con el espectáculo Amor de Don Perlimplín, de Federico García Lorca. La compañía nipona Ksec Art revisa el texto original otorgándole un plus de fino erotismo. La obra se puede ver a las 20.30 h. Las entradas cuestan 19 euros.


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