Apadrinado por su amigo Berto Romero, el guionista castellonense Enric Pardo debuta en la narrativa con Todas las chicas besan con los ojos cerrados, una novela generacional en la que retrata las andanzas de un grupo de amigos treintañeros, temerosos de abrazar la madurez y sentar la cabeza.
Hay un momento en la vida en el que uno hace 'clic' al dejar la juventud, pero no quiere dejar de vivir aventuras En una entrevista, sostiene el escritor que ha armado "una 'dramedia' romántica", que tiene a Álex Noè, un Peter Pan de 32 años, como hilo conductor, con sus amores, sus deseos, sus contradicciones, sus trabajos precarios, sus dudas y sus pisos amueblados en Ikea.
Ha querido ofrecer una visión realista de este grupo, con diálogos y situaciones "verosímiles", muy próxima en este sentido "al mundo del guión", con algunos giros en el argumento que sorprenden al lector.
Publicado por Mondadori, Berto Romero señala en el prólogo del libro que siente "un acusado prejuicio hacia las historias sentimentales y románticas", de las que huye "como gato escaldado" y, sin embargo, en este caso, la historia le atrapó y no pudo dejar de leerla.
Al acabarla, destaca que era "un lector nuevo, con menos prejuicios y reconciliado con un género al que guardaba una injustificada ojeriza".
Pardo, que es director del área de cine de la productora El Terrat, agradece a Romero estos elogios y no esconde que cuando conoció el prólogo le hizo "saltar las lágrimas".
Sin embargo, asevera que únicamente ha tratado de mostrar "cómo es una determinada generación", reconociendo que no hubiera podido escribir el relato unos años antes.
Cuando uno hace 'clic'
"Hay un momento en la vida en el que uno hace como un 'clic' al dejar la juventud, pero no quiere dejar de vivir aventuras ni dejar de ser un Peter Pan, intentando alargar al máximo la formación de una familia".
Álex Noè,el protagonista, refleja bien el día a día de los treintañeros: en crisis, perdidos, precarios y sin saber muy bien qué hacer con sus vidas Álex Noè, el personaje que ha creado, cree que representa "un poco las manías de toda esta franja de edad, alrededor de los treinta, todos en crisis, sin saber muy bien qué hacer con sus vidas".
Sin olvidar nunca el sentido del humor, también refleja las relaciones de amistad que se establecen, con "la palabra compromiso desaparecida del diccionario".
A pesar de ello, subraya que "la gente de esta edad es muy fiel a sus amistades, quedando el cariño verdadero en la amistad, quizá porque saben que el amor es finito".
Nacido en Castellón de la Plana en 1977, Enric Pardo es también profesor de cine y conoce desde hace años las entrañas del mundo de la televisión, un medio que cree que está en "pleno cambio de modelo".
"La cultura de la ilusión debe ser mayor que la del sacrificio"
A su juicio, la televisión generalista "se está acabando, con una TDT que no funciona y está muriendo, y un futuro en el que la gente verá una programación a la carta, mediante diferentes soportes".
Por otra parte, defiende que los creadores de contenidos trabajen con el mínimo de intermediarios posibles y advierte que "lo que no se ofrezca desde España, se ofrecerá desde Singapur o desde Alemania".
Asimismo, considera que un trabajo como el suyo siempre tiene que ser "vocacional". "Soy de los que defiendo, a pesar de mi admiración por Pep Guardiola, que la cultura de la ilusión debe ser mayor que la del sacrificio. Cuando voy a trabajar siempre lo hago con una sonrisa", apostilla.
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