Un año y medio después de que el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, retirara al jefe de servicios de urgencias del hospital Severo Ochoa, Luis Montes, por supuestas sedaciones irregulares, el martes comenzó la toma de declaraciones a los médicos imputados en este caso.
Estas acusaciones se referían a "sedación" de pacientes terminales con "morfina, dormicum y tranxilium, que podrían afectar a 400 personas" por lo que la Comunidad las remitió a la Fiscalía y ordenó una inspección.
Apoyos y críticas
El caso ha levantado polémica entre los partidarios y los detractores de este grupo de médicos. Ayer, durante el inicio del juicio, Montes, que declara hoy y que ha sido escoltado por la Policía, acompañó al doctor Miguel López Varas, otro de los imputados.
Ambos fueron recibidos por un grupo de unas 150 personas que les aplaudieron y gritaron: "Inocentes, inocentes".
Sin embargo, otro grupo, especialmente numeroso hoy por la mañana, criticaba y lanzaba gritos de protesta contra los dos médicos, lo que ha generado una guerra entre los dos grupos contrapuestos.
La tensión entre los dos grupos ha ido subiendo y finalmente la Policía ha tenido que intervenir para evitar que la violencia verbal pasase a mayores.


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