La historia comenzó el pasado 10 de septiembre, cuando el padre del chico A. P. V. acude a las oficinas de la Policía Nacional por el posible secuestro de su hijo. Al parecer, y tal y como les contó a los agentes, el denunciante había recibido una llamada telefónica desde el móvil de su hijo en la que se le pedían 10.000 euros en un plazo de 15 días. Al principio, la familia pensó que se trataba de una broma, pero decidieron pedir la ayuda policial al no saber nada del paradero del chico y recibir nuevas llamadas confirmando el rapto.
Los agentes comenzaron con las investigaciones, que les llevaron al domicilio de una amiga del chico, donde había alguien en su interior que tosía, pero que no les abría la puerta. En ese momento, los policías comienzan a sospechar sobre la veracidad del secuestro, y el día 13 de septiembre consiguen contactar por teléfono con la «supuesta víctima», que se encontraba escondida en el domicilio de otra amiga.
El chico, A. P. V., ya ha sido puesto a disposición judicial junto a sus tres compañeras: M. V. G., de 22 años; P. M. F. L., de 31 años, y una menor de 16 años, que está en libertad con cargos.


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