Un discurso que el Papa ofreció el pasado martes causó consternación entre países musulmanes por considerar que retrataba al Islam como una religión manchada por la violencia, y algunos líderes religiosos lo consideraron el inicio de una nueva cruzada cristiana contra el Islam.
'No es mi papel ni mi intención comentar las declaraciones del Papa. Simplemente quiero decir, en un nivel general (...) que debemos evitar todo lo que avive las tensiones entre personas o entre religiones', dijo Chirac en la radio Europe 1.
'Debemos evitar hacer cualquier conexión entre el Islam, que es una gran religión respetable y respetada, y el islamismo radical, que es una actividad totalmente diferente y de naturaleza política', añadió Chirac.
El líder de los 1.100 millones de católicos romanos se declaró el domingo profundamente apenado por que los musulmanes se hubieran ofendido por su utilización de una cita medieval sobre el Islam y la violencia, pero no consiguió mitigar la indignación de algunos grupos islámicos que pidieron unas disculpas completas.
El Papa añadió que la cita no representaba su punto de vista personal.
Antes de que el pontífice hablara y apaciguara a algunos musulmanes, hubo ataques contra iglesias en Cisjordania y una protesta en Irán. En Somalia, una monja italiana murió en un ataque que una fuente islamista dijo que podía estar relacionada con la polémica.


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