La primera impresión que tiene el contribuyente cuando sube un impuesto, como puede ser el IVA, es negativa. El Impuesto sobre el Valor Añadido grava todos los productos y servicios de consumo. La subida de este tributo es una de las demandas que hace la Unión Europea al Gobierno de Mariano Rajoy con el objetivo de fomentar la subida de ingresos, pero a su vez tiene diversas consecuencias negativas sobre el consumidor.
De entrada, el aumento del IVA implica una pérdida de poder adquisitivo, ya que los productos que se consumen ahora valdrán más. Su incremento es comparable a un aumento de la inflación. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares publicada por el Instituto Nacional de Estadística en 2010, el gasto medio por hogar fue de 29.782 euros, un 2,1% menos que el de 2009. Gastar más y consumir lo mismo también conlleva una pérdida de poder adquisitivo.
Como informan en Consumer, "todos los manuales de economía admiten que el IVA es un impuesto que penaliza el consumo, ya que grava a todos los productos y servicios que se pueden comprar". Los ciudadanos dejan de comprar ciertos bienes y servicios y, en especial, reducen al mínimo sus caprichos. Es lo que se llama "abrocharse el cinturón". La reducción del consumo desemboca en menos inversiones empresariales, ya que las compañías tienen que dedicar más recursos a la adquisición de bienes y servicios. Como consecuencia, se generaría más paro.
Más presión sobre las rentas más bajas
El IVA es un impuesto que afecta a todas las personas y empresas que consumen bienes y servicios, pero grava especialmente a quienes tienen un nivel adquisitivo menor o unos ingresos más bajos. De este modo, las familias con las rentas más bajas deben dedicar una parte mayor de sus ingresos a la compra de productos que los hogares con rentas mayores.
Grava sobre todo a quienes tienen un nivel adquisitivo menorHasta el momento, la adquisición de vivienda nueva estaba gravada con un IVA superreducido del 4%. Desde Bruselas se han mostrado muy críticos con este tipo de gravamen, que en teoría solo podría aplicarse a las viviendas sociales. Si aumenta el nivel de IVA la compra de viviendas seguirá estancada, lo que supone otro bache para la recuperación económica.
España era uno de los pocos países de Europa con tipos reducidos (del 8%) y superreducidos (4%) de este impuesto. Estos privilegios se van a eliminar para intentar aumentar la recaudación de ingresos públicos. El Gobierno ya ha anunciado que está estudiando cambiar el IVA superreducido en una gran variedad de productos y el reducido al normal (del 18%).
Los sectores que se verán afectados por estas subidas serán los servicios de transporte, los espectáculos deportivos, la hostelería, y algunos productos alimentarios. El tipo superreducido se aplica hasta ahora a productos considerados de primera necesidad así como libros, periódicos y revistas, la compra de vivienda habitual y aparatos tales como prótesis o sillas de ruedas.


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