La novedad, según publicaba ayer Cinco Días, consiste en permitir al cliente ordenante de una transferencia optar por asumir la totalidad de la comisión que aplica el banco o compartir con el beneficiario lo que cobre cada entidad por la operación. Esta segunda opción sólo se aplicará en caso de que la operación genere gastos a la entidad destinataria.
Esta nueva comisión no se aplicará sobre nóminas, pensiones, devoluciones de impuestos o ejecuciones de deudas administrativas. Además, el Banco de España ha exigido que el importe de la comisión total no supere el coste de lo que ahora se cobra a quien ordena una transferencia.
Los bancos y cajas de ahorro tienen de plazo hasta el 17 de octubre para decidir si adoptan el nuevo sistema, establecer la cuantía máxima de la comisión y adaptar sus sistemas informáticos.
Un concepto muy beneficioso
Las comisiones proporcionan a los bancos y cajas unos ingresos nada despreciables y que casi igualan el importe de sus beneficios. Las cinco mayores entidades españolas obtuvieron en 2005 unos 13.240 millones de euros e ingresaron 12.669 millones en comisiones. Estas cifras fueron el motivo por el cual el Banco Popular se planteó el año pasado cobrar a sus clientes por sacar dinero de sus cajeros fuera del horario de oficinas, aunque se echó atrás.


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