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Japón es vanguardia en muchos de los comportamientos de las sociedades modernas. Del país del sol naciente llegan tendencias, modas, sorprendentes impulsos de los hombres y mujeres de hoy. Ocurre también con el turismo. En Japón triunfa un nuevo modo de turismo: visitar edificios ruinosos, antiguos hospitales, parques de atracciones abandonados o reliquias inmobiliarias.
Se llama haikyo ("ruina" en japonés) consiste básicamente en explorar lugares abandonados, desde casas unifamiliares, hasta fábricas u hoteles, la mayoría fagocitados durante años por la espesa vegetación típica del archipiélago.
Haikyo significa "ruina" en japonésMuchos señalan la guía Nippon no haikyo ("Las ruinas de Japón"), editada por Ryoji Sakai en 2007, como la obra que primero contribuyó a popularizar este fenómeno que durante los siguientes años se ha expandido a través de internet y que ha calado también en extranjeros que residen en Japón.
Uno de ellos es el británico Michael Gakuran, que considera que la gran cantidad de edificios abandonados que dejaron las quiebras empresariales provocadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria nipona hace más de dos décadas "ciertamente tienen algo que ver" con la popularización de este fenómeno en el país asiático.
Hospitales, fábricas, museos...
Tras entrar en contacto a través de la red con esta disciplina, gakuranman.com Gakuran decidió visitar hace unos años con un amigo su primer haikyo: un hospital abandonado.
Sus aficionados se debaten entre el gusto por difundir y la necesidad de preservar las ruinasEn Japón los aficionados al haikyo visitan lugares como el extravagante museo abandonado del monte Asama, un volcán aún activo en la provincia de Gunma, los restos de una academia en Kawatana para formar a los soldados que se introducían en los torpedos tripulados suicidas que usó la marina imperial nipona durante la Segunda Guerra Mundial o Gunkanjima (La isla del barco de guerra, por su parecido con un acorazado), una colonia minera abandonada.
Gakuran no brinda sin embargo ningún tipo de direcciones ni mapas para llegar a los sitios. Y es que distribuir la localización exacta de unas haikyo puede contribuir a atraer a visitantes menos considerados que destruyan estos espacios.
Por ello, los que practican este tipo de turismo y escriben sobre ello en internet se debaten muchas veces entre el gusto por difundir lo que encuentran y la necesidad de preservar el estado natural de estas ruinas. Además, popularizar estos lugares en exceso puede llevar a que su dueños los derriben o los precinten, para evitar que los visitantes puedan sufrir algún tipo de accidente y además interpongan denuncias contra ellos, dada su condición de responsables legales.
Precauciones y sentido común
Gakurán se topó con los típicos peligros de los que suele advertir la comunidad de exploradores y para los que conviene tomar precauciones como llevar calzado con una suela gruesa y dura o usar máscaras o protecciones similares para evitar aspirar asbesto o gases tóxicos.
Aconsejan pues usar el sentido común al explorar ruinas, y recomiendan avisar a personas cercanas de que se va a visitar uno de estos lugares, evitar pisar estructuras que no parezcan sólidas o hacer notar la presencia de uno para no asustar a otros exploradores que puedan encontrarse en el mismo recinto.


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