En declaraciones a corresponsales internacionales, Morales dijo que 'con seguridad' algunas petroleras extranjeras han financiado protestas contra la nacionalización de hidrocarburos, parte de las ambiciosas reformas estatales puestas en marcha por su Gobierno, en el poder desde hace casi ocho meses.
En esa conspiración tendrían parte no sólo sectores de la oposición derechista sino también los dirigentes cívicos y los gobernadores opositores de seis departamentos, en cuatro de los cuales se cumplió la semana pasada un paro parcial contra el Ejecutivo, afirmó.
'Seis prefectos se reunieron para conspirar contra el proceso de cambio (...) dijeron que este indio se va a quedar por mucho tiempo y antes de que se consolide hay que sacarlo', relató Morales, primer indígena que gobierna Bolivia y cuya promesa central es la 'refundación' del país.
Además, sostuvo que tras esta decisión de la oposición de comienzos de julio surgieron 'de la noche a la mañana' conflictos como una huelga de chóferes, una censura parlamentaria al ministro de Hidrocarburos, un paro cívico por reivindicaciones regionales y la huelga de los cuatro distritos que calificó de 'protesta patronal'.
'Los grupos que privatizaron y subastaron el país quisieran volver, pero creo en el poder del pueblo (...) hemos empezado nacionalizando hidrocarburos y vamos a seguir con las empresas capitalizadas (privatizadas)' en la década pasada, añadió Morales.
Advirtió también que la 'conspiración de los restos de la oligarquía' sigue adelante y podría expresarse en los próximos días en un nuevo paro cívico de 48 horas.
'Es toda una campaña contra la nacionalización y la política de cambio; quieren hacer fracasar la asamblea constituyente', insistió, en referencia a las dificultades que enfrenta el oficialismo, pese a ser mayoría, para acelerar las deliberaciones del cuerpo redactor de una nueva carta magna.
La referencia inicial de Morales a la supuesta conspiración, divulgada el fin de semana, fue rechazada enérgicamente por uno de los prefectos aludidos, Manfred Reyes Villa, del distrito central de Cochabamba.
'La denuncia no tiene ningún sentido, nos reunimos para coordinar proyectos pero no para conspirar', dijo Reyes Villa .
Cochabamba es la cuna política de Morales y no participó en la huelga cívica de la semana pasada.
Morales habló de la conspiración al explicar los tropiezos que ha tenido el Gobierno en la ejecución de la nacionalización petrolera decretada en mayo y que ha establecido un plazo hasta finales de octubre para que las petroleras firmen nuevos contratos de operación en Bolivia.
/Por Carlos Alberto Quiroga/.*.


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