Lo cierto es que la mala suerte ha acudido a la sombra de Alonso justo en el peor momento posible: en Hungría, un tornillo mal apretado le supuso el abandono cuando marchaba líder de una carrera prodigiosa. Si hubiera terminado, Alonso le hubiera metido diez puntos de diferencia a Shumacher. Y el domingo fue un pistón del motor del Renault del asturiano el causante del desgraciado abandono. En ese momento, el líder del mundial conducía tercero. De haber terminado la carrera así, Shumacher sólo le hubiera restado cuatro puntos.
La conclusión es que sin la mala suerte como compañera en estas dos últimas carreras, Alonso aventajaría a Schumacher en ocho puntos, en vez de los dos actuales. Por el momento, el asturiano prefiere centrarse en entrenar y participará el jueves y el viernes en la primera tanda de entrenamientos de fórmula 1 que tendrán lugar en el circuito de Jerez de la Frontera. Allí comenzará a calentar motores para las tres últimas carreras del mundial, donde se jugará el todo por el todo.


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