Los malos datos económicos, problemas para funcionarios de su Gobierno y la filtración de información secreta a la prensa complican la campaña electoral para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en un mes clave para su reforma sanitaria y su política sobre inmigración.
Este mes el Tribunal Supremo debe fallar sobre si la reforma sanitaria, uno de los principales logros del mandato de Obama y el más repudiado por los republicanos, es o no constitucional.
También en junio el Supremo tiene que pronunciarse sobre la constitucionalidad de la ley SB1070 de Arizona, que convierte en delincuentes a los inmigrantes sin papeles en ese Estado y que es rechazada por el Gobierno de Obama.
Sondeos reñidos
Ambos fallos van a influir de un modo u otro en la batalla por la Casa Blanca, muy reñida según los últimos sondeos, cuando quedan menos de cinco meses para los comicios en los que Obama buscará la reelección frente al republicano Mitt Romney (quien será nominado oficialmente en la Convención Nacional Republicana, en agosto).
Romney consiguió en mayo casi 77 millones de dólares para su campaña, 17 millones más que el presidenteA la espera de las decisiones del Supremo, junio no está yendo bien para Obama, que esta semana ha estado de nuevo de nuevo de gira de recaudación de fondos en los estados de Maryland y Pensilvania.
Mantener un buen nivel de recaudación es vital para Obama, sobre todo después de las cifras de mayo, un mes en el que Romney consiguió casi 77 millones de dólares para su campaña, 17 millones más que el presidente y candidato demócrata.
Malos datos económicos
Más importante si cabe que la recaudación es la recuperación de la economía estadounidense, que se sitúa como la mayor preocupación de los votantes, según todas las encuestas.
Pero las cifras tampoco están jugando aquí a favor de Obama, ya que en junio se conoció que el crecimiento del PIB se desaceleró en el primer trimestre del año y que el índice de desempleo subió en mayo por primera vez en once meses.
Altos funcionarios de la Casa Blanca admiten que no habrá una gran mejora económica antes de las elecciones, según publicaba esta semana el diario The Washington Post.
Obama cree que la economía sigue débil en parte por la crisis en la eurozona y por eso la próxima semana, en la cumbre del G20 en México, en el que será probablemente su último viaje internacional hasta después de los comicios, presionará a los líderes europeos para que tomen más medidas para estabilizar el sistema financiero.
Filtración de datos secretos
Más allá de la situación económica, el otro quebradero de cabeza reciente para el Gobierno está siendo la posible filtración a la prensa de datos secretos sobre la participación de Estados Unidos en ataques cibernéticos contra el programa nuclear de Irán y un plan de Al Qaeda para colocar explosivos en un vuelo con rumbo a este país.
Incluso Bill Clinton ha puesto en apuros a Obama, al mostrarse en una entrevista favorable a extender los recortes tributarios que vencen a finales de 2012El presidente rechazó la semana pasada que la Casa Blanca haya filtrado deliberadamente información secreta con fines políticos, como alegan varios republicanos.
Liderados por el senador John McCain, una veintena de republicanos pidió esta semana que un fiscal independiente, y no los designados por el Departamento de Justicia, dirija la investigación sobre esas filtraciones.
Funcionarios en problemas
Por otro lado, varios funcionarios del Gobierno se encuentran en problemas.
El caso más grave afecta al fiscal general estadounidense, Eric Holder, quien el 20 de junio se enfrentará a un voto de desacato en un comité del Congreso por su presunta negativa a entregar documentos solicitados por los republicanos sobre la operación 'Rápido y Furioso', que permitió el traspaso ilegal de armas a México en 2009.
Holder afirmó esta semana durante una audiencia en el Comité Judicial del Senado que no piensa dimitir, ante renovadas acusaciones de los republicanos de que mintió sobre la operación.
Mientras, el secretario de Comercio, John Bryson, se ha acogido a una baja indefinida por motivos de salud y está siendo investigado por haber causado supuestamente dos accidentes de tráfico en el sur de California tras sufrir un ataque con convulsiones.
Incluso el expresidente Bill Clinton ha puesto en apuros a Obama, al mostrarse en una entrevista favorable a extender los recortes tributarios que vencen a finales de 2012, en línea con lo que piden los republicanos, y sugerir que la economía estadounidense sigue en recesión.
El propio Obama metió la pata hace una semana, según los republicanos y varios economistas, al afirmar que el sector privado de Estados Unidos "está bien" pese a la crisis, lo que le valió críticas y le obligó a matizar su declaración poco después.


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